De cara a la segunda vuelta electoral brasileña el próximo 28 de octubre, los candidatos refuerzan su campaña. Las encuestas marcan que el candidato derechista Jair Bolsonaro podría llegar casi al 60% de los votos.
En la primera vuelta, Jair Bolsonao, ex militar, diputado y líder del Partido Social Liberal (PSL), obtuvo una sorprendente marea de más de 49 millones de sufragios, lo que implicó el 46% de los votos; mientras que su principal oponente, Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores que debió asumir su candidatura pocos días antes de las elecciones cuando la Justicia ratificó la prisión para el ex presidente Luis Inacio “Lula” Da Silva, apenas logró un 29%.
La más reciente encuesta de Datafolha, a 15 días de la decisiva votación de segunda vuelta, anticipa que el cantidato del PSL podría llegar a lograr un 58% de los votos, contra un 42% del candidato del PT.
Para los días cruciales de campaña que restan, Lula Da Silvia le pidió a Haddad que no “pierda tiempo” yendo a visitarlo a la cárcel y se enfoque en las actividades proselitistas, probablemente buscando ayudarlo a despegar de las acusaciones de corrupción en la que hizo fuerte la campaña contra el ex alcalde de San Pablo. Sin embargo, en su más reciente clip de publicidad televisiva, Haddad concluye referenciándose nuevamente con el ex presidente brasileño detenido.
Por su parte, Bolsonaro, quien en los últimos días se definió como un “admirador” del presidente estadounidense Donald Trump (“Él quiere a un Estados Unidos grande, yo quiero a un Brasil grande”), buscó mostrar un perfil sensible y despegarse de las acusaciones de homofobia que le reprochan sus opositores. En su último video de campaña niega ser un hombre de extrema derecha y se presenta como un sobreviviente bendecido por Dios por haber sobrevivido a la puñalada que recibió en un acto el pasado 6 de septiembre.
En su clip de campaña reforzó su perfil anti izquierdista, acusando a Cuba de ser “el país más atrasado del mundo” y a Venezuela de estar “devastada” por el chavismo, al tiempo que advirtió que Brasil está al filo del abismo por culpa de los programas populistas implementados por el PT.
Haddad, por su parte, eligió denunciar los numerosos episodios de violencia contra opositores a Bolsonaro que se multiplicaron después de la primera vuelta, con por lo menos un homicidio y más de 50 personas golpeadas por seguidores del candidato derechista,
Bolsonaro ya descartó, por “razones estratégicas” la posibilidad de participar de un debate televisivo con Haddad.