l Secretario de Comercio, Miguel Braun, defendió la quita de aranceles a la importación. Como efecto positivo, recalcó que se ha registró una «incidencia inicial de 30 por ciento» de caída en el precio que paga el consumidor, y estimó que «se multiplicará por dos la cantidad de computadoras que se venden».
El funcionario añadió que «esta medida va a permitir que se multiplique por dos la cantidad de computadoras que se venden, a favor de la gente que antes no las podía comprar». También declaró que «esperamos una rebaja adicional a la que ya se registró en estos productos y estamos convencidos de que esta medida generará nuevos empleos porque habrá más personas vinculadas al servicio, reparación y venta de computadoras, como también más pymes podrán meterse en programación y diseño».
En cuanto a la pérdida de empleos que se generó apenas se anunció la medida, destacó que «los ministerios de Producción y de Trabajo llevan adelante el programa de Transformación Productiva, que entre otras cosas le otorga un subsidio a las empresas que contraten a estos trabajadores».
No tan tranquilo como Braun está el presidente de la empresa Bangho, Carlos Suaya, que ratificó que esa compañía despedirá a más de la mitad de sus 800 empleados a raíz de la decisión del Gobierno. «Bangho tenía 800 personas en tres plantas muy industrializadas. Fueron las plantas inauguradas por el anterior Gobierno, cuando se motivó a la empresa a invertir, a generar producción y competir con lo importado. Lo hemos logrado con un costo bajísimo. Ahora, nuestra dotación va a quedar en menos de la mitad cuando se termine todo el proceso», explicó el directivo.
En declaraciones a radio La Red, Suaya señaló que en los últimos meses advirtieron al Gobierno sobre las consecuencias de la eliminación de aranceles, pero admitió que «fue imposible tener un diálogo» con los funcionarios.
«Intentamos explicarles entre el 35% (vigente como derecho de importación) y el 0%, había alternativas. Pero no hubo caso», resaltó.