Esta madrugada el Juez Federal Sebastián Casanello indagó al imputado protegido en la causa Báez, Leonardo Fariña, adelantando la citación prevista para esta mañana en los trbunales federales de Retiro.
Fariña ingresó al juzgado de Casanello a las 23 de ayer y se retiró a las 5.30, después de la indagatoria del exdueño de la financiera SGI, Federico Elaskar, quien lo había acusado de robar dinero a su exjefe, el detenido empresario Lázaro Báez.
La ampliación indagatoria de Fariña estaba prevista para las 09.00 de hoy pero como se trata de un imputado protegido que está excarcelado tras declarar y aportar información a la causa por lavado de activos, se resolvió realizar el trámite en reserva para evitar al periodismo.
Fariña habló ante Casanello y sus secretarios hasta las 5.30 y aceptó responder preguntas en la ampliación resuelta tras recibirse un exhorto desde Suiza que dio cuenta de multimillonarias maniobras hechas con dinero cuya propiedad se atribuye al grupo Báez a través de la creación de sociedades fantasma.
La ampliación de su indagatoria se produjo horas después de que el exfinancista Federico Elaskar también declarara como imputado y asegurara que Fariña «le robaba plata a Lázaro» aunque reconoció que «no sé exactamente cuánto. Sí sé que fue mucho».
Según explicó, Fariña le sacaba dinero a Báez pero como no podía justificar su patrimonio consiguió un testaferro, al que se identificó como Carlos Molinari -también procesado- a quien le pedía que le pagara su casamiento con Karina Jelinek, los autos y los viajes hasta que, según la declaración, éste también se quedó con dinero de Fariña.
En anteriores indagatorias y escritos espontáneos, Fariña informó cómo se fijaban supuestos sobreprecios para los «retornos» de las diferentes reparticiones involucradas en las adjudicaciones de obras públicas.
El llamado «valijero» afirmó que se pagaba a los contratistas un «anticipo financiero» que disimulaba coimas de entre 10% y 20% del monto de la obra que de inmediato eran reintegrados a los funcionarios de Planificación Federal y señaló que luego de la muerte de Néstor Kirchner hubo «un nuevo paradigma» armado por Cristina Fernández y su hijo, el diputado Máximo Kirchner, para «perseguir empresarios».
De acuerdo a ese relato, «esta nueva arquitectura de poder era muchísimo más verticalista y cerrada que la originaria y muchísimo más asfixiante para los empresarios dado que el control sobre los mismos se tornó inmanejable y se radicalizaron las prácticas.