Durante este fin de semana continuó creciendo la repercusión del caso de Facundo Alexis Ferreira (en la mayoría de los medios se lo menciona como Facundo Burgos), el menor de 12 años asesinado por la policía tucumana en la madrugada del pasado jueves 8 con un balazo en la nuca, mientras circulaba como acompañante en una motocicleta. Según la versión policial, el menor estaba circulando con otras dos motos que realizaron “movimientos sospechosos” y que le dispararon a los agentes cuando intentaron detenerlos. La versión familiar, es la opuesta, despegando a Facundo del cualquier tipo de actividad ilícita y asegurando que la policía lo “mató a sangre fría”.
Los dos oficiales que participaron en los hechos fueron liberados por la fiscal Adriana Giannoni por acreditar la versión oficial de legítima defensa ante los disparos y los medios periodísticos abonan una versión del caso que justifica el accionar de las fuerzas de seguridad vinculando a Facundo y a su familia con el ambiente delictivo. Aunque ya lo eliminaron de su página web, este domingo el diario Clarín publicó una nota bajo el título “Crece la tensión en Tucumán por el caso del chico de 12 años baleado por la Policía” que en la volanta afirmaba “Lo despidieron a los tiros en la cancha de Atlético”. La nota afirmaba que “el cortejo entró por la fuerza al estadio de Atlético Tucumán -según los empleados, con armas- y los familiarias (sic) lo despidieron allí con tiros al aire” y se ilustraba con un video sobre el ingreso violento de barras bravas a la cancha del club tucumano, que finalmente se comprobó que era del 9 de febrero (casi un mes antes del asesinato de Facundo). Al hacerse pública la denuncia de la falsedad del video atribuido a “familiares y amigos” de la víctima, Clarín lo eliminó de la nota, cambió la volanta por “Versiones cruzadas” e incorporó al texto fragmentos de la entrevista realizada por la revista La Garganta Poderosa a la abuela del menor, Mercedes del Valle Ferreira.
Por otro lado, también La Nación del domingo sumó su cuota de información dudosa al caso. En un artículo titulado “Incidentes tras la muerte de un menor” repiten las denuncias sobre el ingreso violento de amigos y familiares de Facundo al estado José Fierro, de Atlético de Tucumán, pero suman un elemento grave. Sin ningún tipo de confirmación oficial, la nota afirma que “la prueba de parafina que se le practicó al niño fallecido dio positiva, según revelaron fuentes de la investigación, situación que demostraría que disparó un arma de fuego”. Semanas atrás ambos diarios también se habían hecho eco de las versiones que aseguraban lo mismo respecto de Rafael Nahuel, el joven mapuche asesinado por el Grupo Halcón de Prefectura, aunque luego las pericias realizadas en el Instituto Balseiro desmintieron taxativamente la presencia de rastros de pólvora en las manos de la víctima.
La nota también afirma que el otro menor de 14 años que iba manejando la moto, identificado como Juan, que recibió heridas de bala en una pierna y en la cabeza (la bala que mató a Facundo desde atrás le salió por la frente y llegó a herir al conductor de la moto), también habría dado positivo para la prueba de parafina y recuerda que ese mismo joven “estuvo involucrado en el crimen del policía Leandro Meyer, asesinado a fines del año pasado en un intento de robo”. Luego las versiones policiales siguieron abonando la teoría del “enfrentamiento” y aseguraron que en el lugar de los hechos se encontraron armas y casquillos, hecho todavía no confirmado. Juan, por su parte, afirmó en su declaración ante la fiscal: “A mi amigo lo mataron los policías, yo me salvé por milagro”. Juana Herrera, madre de Juan, además denunció que “en ningún momento lo llevaron al hospital” sino que aún herido lo trasladaron a la comisaría. Y añadió: “Si la gente no se hubiera arrimado (al lugar de los hechos), lo matan. Esa es la gran policía que tenemos en Tucumán.”
El niño no era un inocentón. pic.twitter.com/oCsLUQ4lm7
— Eduardo Feinmann (@edufeiok) March 11, 2018
El conductor televisivo Eduardo Feinmann, famoso defender la “mano dura” contra los delincuentes, festejar su eventual muerte y justificar a policías como Chocobar, aprovechó la noticia de La Nación sobre la prueba de parafina para tuitear “El niño no era ningún inocentón”, justificando la ejecución extrajudicial de un menor, lo que desató una oleada de repudio en redes sociales.
Según Matías Lorenzo Pisarello, integrante de la ONG Abogados del Noroeste en Derechos Humanos (Andhes), los hechos muestran un caso de “gatillo fácil fogoneado por la doctrina Chocobar”, que ya habría cobrado por lo menos cuatro víctimas en situaciones similares en la provincia de Tucumán en lo que va del año. En este caso, agregó el abogado en diálogo con Página 12, “lo grave es que la misma policía acepta que comenzó una persecución a jóvenes que no estaban haciendo nada y que un chico de 11 años convertido en ‘sospechoso’ por andar en moto terminó con un tiro en la nuca, que salió por la frente”. Pisarrello denunció también que “desde 2018 han crecido los casos de violencia institucional” en Tucumán: “El uso de arma de fuego por parte de personal policial ha aumentado notablemente”. Por último, atribuyó este aumento en los caos de gatillo fácil a la “doctrina Chocobar que avala este tipo de procedimientos y exacerba al personal policial a tener ese tipo de actitudes”. Entre los casos que enumeró, se destacan el de Ángel Alexis Nogueira, quien el pasado 4 de febrero murió por un balazo de goma en la cabeza; el de Víctor Robles, de 17 años, que fue asesinado por un policía de civil mientras intentaba robar una moto o el de Maximiliano Tapia, quien perdió una pierna producto de un disparo policial durante un procedimiento en el barrio Las Talitas.
Claudio Maley, ex gendarme que en el mes de diciembre asumió como ministro de Seguridad de la provincia, respaldó la versión policial y se sumó a la carga contra la víctima. En diálogo con Radio Nacional Tucumán manifestó: «Cuando la patrulla intentó intervenir fueron agredidos con tiros. El Estado tiene que tomar medidas para hacer cesar un delito y preservar el orden en la ciudad». Y, luego de convalidar que «el menor tenía restos de pólvora en la mano», también sin citar resultados oficiales de pericias, aseguró que la Justicia será quien determine si hubo «excesos» en el accionar policial. Por su parte, justificó lo actuado: «Hubo una agresión, con arma de fuego y el personal policial, a la distancia, desconoce quién efectúa los disparos. Ve el bulto. Dígame, a la distancia, no sé si es un menor». Por último, terminó responsabilizando a la familia del menor asesinado: «También hay que preguntarse qué hacía esa criatura de 11 años afuera de la casa. Dónde están los padres. El Estado no puede hacerse responsable de cuestiones muy internas y propias de la familia. Los padres tienen responsabilidad sobre ese ser humano. ¿Qué hace ligado al uso de arma?».
Hilda Ferreira, tía de Facundo, comentó luego de la muerte del menor la policía les dijo que había sufrido un accidente vial aunque luego la tomografía en el hospital probó que había recibido un disparo en la cabeza: “Está mal la Policía. Él era una criatura, era muy querido. Mienten cuando dicen que tenía armas, no hay nada de eso en las fotos. Están equivocados. Facundo no era un asesino de policías”. Y añadió: “Debemos soportar infinidad de historias falsas, circulando por internet o televisión, porque no, nada hubiera justificado lo que hicieron, pero mi nieto no robaba, ni manejaba un revólver, como inventa la Policía”.
“Los policías lo dejaron tirado en el Padilla, como a un perro, y dijeron que había tenido un accidente. Nosotros vamos a seguir con la lucha. No descartamos realizar una marcha en Tribunales para reclamar Justicia, porque los policías están libres y nosotros destrozados”, concluyó Ferreira.
