Poco antes de abordar el avión que lo trasladará a Esquel para seguir de cerca las últimas novedades de la investigación por el caso Santiago Maldonado, desaparecido hace ya más de cinco semanas, el secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj negó que desde el Gobierno se haya tomado el tema con “parsimonia o lentitud” y reconoció que actualmente “la hipótesis más fuerte apunta a Gendarmería”.
El viaje de Avruj para reunirse directamente con el juez Guido Otranto, que lleva la causa por la desaparición, así como las recientes declaraciones del presidente Mauricio Macri sobre el caso, ponen en evidencia que para el gobierno el caso Maldonado ha cobrado una nueva relevancia en estos días, después de la multitudinaria marcha del pasado viernes y de la caída de la hipótesis principal defendida por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich acerca de que al joven artesano podía haberlo matado un puestero de la estancia Benetton, días antes del corte de ruta de de la comunidad mapuche Cushamen del 1 de agosto, brutalmente reprimida por Gendarmería.
Como otro intento de probar el involucramiento oficial en la causa, este miércoles serán recibidos en la Casa Rosada por los ministros de Seguridad e Interior, Patricia Bullrich y Rogelio Frigerio, los gobernadores Alberto Weretilneck (de Río Negro) y Omar Gutiérrez (de Neuquén) y Mariano Arcioni (vicegobernador de Chubut), para analizar las últimas novedades del caso así como también la incidencia del grupo Resistencia Ancestral Mapuche (RAM).
En declaraciones a los medios, Avruj reconoció que actualmente “la hipótesis más fuerte apunta a la Gendarmería” aunque por el momento “no hay ninguna prueba cierta o pista concreta” que pueda probar ciertamente la intervención de la fuerza en la desaparición del joven artesano de 28 años. Sin embargo, las recientes declaraciones de testigos de la comunidad Cushamen ratificaron ante el juez de la causa que la última fez que vieron a Maldonado estaba siendo cargado por los gendarmes en un Unimog de la fuerza.
Respecto de la demora de más de cinco semanas para manifestar interés por la causa desde las más altas esferas del gobierno, Avruj descartó que haya habido “parsimonia o lentitud” desde el oficialismo: “Estuvimos desde el primer momento tanto el Ministerio de Seguridad, lo que me toca a mí en Derechos Humanos, al Ministro Garavano, al Jefe de Gabinete interactuando y haciendo sus acciones”. “»En ningún momento el Gobierno estuvo apartado en esta situación tan delicada”, insistió.
En su reunión con el juez Otranto, Avruj pondrá a su disposición diversas herramientas de su secretaría y del Ministerio de Justicia que podrían colaborar con la investigación, tales como programas de Protección de Testigos, ya que existían denuncias de los familiares de potenciales testigos que temían declarar a cara descubierta por posibles represalias de Gendarmerìa.