Las elecciones en Río Negro y Neuquén mostraron, en primer lugar, una mirada netamente local, con las grandes coaliciones tratando de acomodarse a una lógica provincial. En un caso, triunfó el oficialismo de Alberto Weretilneck con acuerdos varios y en otro apareció la novedad: tras décadas, hay un cambio de signo político gracias a Rolando Figueroa.
Con una merma en la participación del padrón, 66% precisamente en comparación al 74% de 2019, Juntos Somos Río Negro revalidó credenciales con números menores a los esperados. Hay un motivo: el distitro aparece rodeados de reclamos de policías, docenets y personal de la salud por un costo de vida que se disparó y salarios que no logran hacerle frente a la situación.
Distintos operadores lamentaron el panorama y reconocieron que en el oficialismo terminó envuelto en ruido gracias al entendimiento que se alcanzó con La Cámpora y la UCR. Por lo cual, el futuro abre incógnitas importantes.
En relación a la Legislatura, la bancada del oficialismo mostrará 18 legisladores frente a los actuales 28. Sus socios tendrán siete: cinco de los peronistas (Nos Une Río Negro) y dos de radicales (UCR). Todos, con esos 25 votos, garantizarían mayoría simple del cuerpo de 46 miembros.
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En la oposición, el mayor aporte corresponderá a Cambia Río Negro, con 14 parlamentarios; luego viene el peronismo de Vamos con Todos que tendrá cinco, mientras Primero Río Negro se integrará con dos diputados.
Neuquén
Existió cimbronazo pero, para muchos armadores locales, previsible: el costo de vida y los bajos salarios generaron un clima de descrédito para el partido gobernante que terminó en un triunfo PRO, aunque el candidato ganador hizo todo lo posible para provincializar el suceso.
Por ejemplo, existió ausencia de referentes nacionales en las fotos, producto de una coalición en la que no faltaron macristas y peronistas. En concreto, Figueroa había sido eyectado del oficialismo luego que le impidieran competir y decidió organizar una alianza multipartidaria, con dirigentes de todos los sectores y llamó a un “gran acuerdo neuquino”.
En palabras a la prensa, el actual diputado nacional destacó el «gran acuerdo» político que logró en el distrito, integrado por referentes de la UCR, el PRO, la Coalición Cívica y el peronismo. Tal es así que tanto Mauricio Macri como el Movimiento Evita celebraron la victoria del flamante gobernador electo. «Decíamos que la elección se había polarizado y evidentemente se había polarizado y esto es por el gran acuerdo que logramos en Neuquén», resaltó Figueroa.
El Parlamento contará con un escenario inédito: el flamante mandatario contará con el respaldo de 13 bancas en la Legislatura, si se suma las distintas listas y colectoras que el diputado nacional incorporó a su fuerza.
El partido Comunidad se quedará con cinco bancas y será, dentro de este bloque, el que más peso tenga. Por su parte, los partidos Desarrollo Ciudadano, Arriba, Avanzar y PRO, que también llevaban a Figueroa como aspirante a gobernador, reflejan su poder con dos bancas cada uno.
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El hasta ahora oficialismo, integrado mayoritariamente por el MPN y listas colectoras, también contará con 12 bancas en la futura Legislatura. Así, el bloque, que se estrenará en el papel de oposición, quedará integrado por 11 legisladores del Movimiento Popular Neuquino y uno de Juntos por la Vida, uno de los partidos que llevó en el tramo superior de la lista al actual vicegobernador, Marcos Koopman.
Tras los dos espacios mayoritarios, tanto en las urnas como en el próximo cuerpo legislativo, se ubicarían los bloques de Cumplir, Frente de Todos, el Frente de Izquierda y Juntos por el Cambio.