El ex ministro de Economía de Menem y de De la Rúa avaló desde su blog personal los anuncios realizados por el gabinete económico el pasado jueves 28 de diciembre, entre los que se destacó un reajuste de la meta inflacionaria para este año (de 10 a 15%) y una consecuente flexibilización de la política monetaria del Banco Central, acompañada por una eventual baja de tasas de la entidad, que indefectiblemente impactará a la suba sobre el dólar.
El padre de la convertibilidad menemista consideró que “el aspecto más positivo” de la conferencia de prensa conjunta fue que “por primera vez, el Jefe de Gabinete, los Ministros de Hacienda y Finanzas y el Presidente del Banco Central dieron la imagen de conformar un equipo económico con objetivos compartidos y una misma interpretación de la realidad”. Por otro lado, criticó las interpretaciones que “pierden el tiempo buscando ganadores y perdedores en las discusiones internas que naturalmente existen en todos los equipos” (muchos analistas interpretaron los anuncios como una derrota de la política del titular del BCRA Federico Sturzenegger de controlar la inflación por la vía de una tasa de interés alta que llevara a una gran masa de dinero a la compra de Lebacs).
El ex ministro justificó la decisión de elevar las metas inflacionarias para 2018 explicando que entre otras cosas debe hacerse “como consecuencia del aumento de los precios de la energía que siguen ajustándose para reducir los subsidios económicos que se pagan desde el Tesoro”. Pero estos “puntos adicionales de inflación” debidos al aumento de los servicios por el recorte de los subsidios que paga el Estado a las proveedoras “lejos de ser motivo de preocupación” deben considerarse como positivos ya que “contribuirán a bajar más rápidamente el déficit fiscal a partir de 2019 y, por consiguiente, facilitarán la tarea estabilizadora a partir de aquel año”.
Cavallo también reconoció en su posteo que está claro que la baja de tasas de las Lebacs “provocará una suba en el precio del dólar” y que “no sería raro ni inconveniente que el precio del dólar trepara hasta 20 pesos para alcanzar el nivel de paridad del poder adquisitivo”. Para el ministro que debió renunciar a su cargo en medio de la crisis de diciembre de 2001 “recién cuando el precio del dólar alcance ese nivel se justificará que el Banco Central lo frene vendiendo reservas”, aprovechando el stock acumulado a lo largo del año 2017.
En cuanto al crucial problema de las Lebacs, Cavallo explicó en su página web (www.cavallo.com.ar) que “tiene su origen en arreglos institucionales defectuosos que comenzaron en 2002 y se han mantenido hasta el presente”. El ex ministro recordó que estos títulos que hoy concentran volúmenes millonarios de dinero son “un invento introducido en el año 2002 cuando el gobierno dejó de pagar las letras del Tesoro y todos los bonos con que se había documentado la deuda pública en los años anteriores”. Así, el endeudamiento del BCRA “fue una suerte de sustituto del endeudamiento público en un período de crisis, pero debió haberse interrumpido cuando se normalizó el crédito público”, cosa que “lamentablemente no se lo hizo y hoy el stock de Lebacs y la tasa de interés que el Banco Central paga para poder colocarlas en el mercado, se ha transformado en la piedra de la discordia con el Ministerio de Finanzas que es la institución encargada de administrar la deuda pública”.
Para sumar armonía entre ambos sectores, el ex ministro de Economía también propone un gran canje de deudas entre el Banco Central y el Tesoro que “permitiría un manejo más eficaz de la política monetaria y una mejor coordinación con la política fiscal hacia el futuro, con beneficios tanto en términos de estabilidad como de crecimiento”.
Según esta propuesta de Cavallo, que viene apoyando públicamente cada una de las medidas tomadas por Cambiemos, el Tesoro debería emitir deuda pública por 1.383 miles de millones de pesos para canjearla por igual cifra que hoy figura como activo del BCRA en forma de títulos públicos intransferibles. Esta operación permitiría que el Banco Central “quede bien estructurado y pueda conducir con eficacia una política de metas de inflación sin ser corresponsable de la administración de la deuda pública, es decir, sin enredarse con una responsabilidad que le compete al Tesoro”. El ex ministro descarta las previsibles objeciones respecto del aumento del stock de deuda pública y el costo fiscal por pago de intereses extra que provocaría esta operación señalando “en realidad se trata de un sinceramiento de algo que ahora está ocurriendo, de manera mucho más peligrosa, a través de la emisión de Lebacs por parte del Banco Central”.