Jorge Alonso, secretario de la Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas (Apyme) y dueño de una panificadora en Córdoba, realizó un análisis de la situación crítica que atraviesan las panaderías: “Lo que está pasando es que un panadero que estaba como responsable inscripto o pagaba un monotributo, con gente a cargo, pasa al personal en negro, se traslada a la marginalidad y sobrevive de esa manera”.
Apyme destaca que en la actualidad hay un 20% menos de trabajadores que hace un año atrás, más otro porcentaje que pasó a estar en negro. La caída de consumo y la suba de tarifas de servicios públicos hicieron que muchos comerciantes cerraran sus puertas para trabajar en la clandestinidad.
Alonso admite, en declaraciones al diario Hoy, que “Los que hoy estamos en regla y tenemos a toda la gente en blanco, tapamos un hueco y vemos abrirse otro, tapamos ese nuevo y se abren dos más. No aflojamos porque no está en nuestro ADN, y por eso el país se sigue sosteniendo, pero si fuera por los grandes inversores, con la lluvia de inversiones que estaba prometida, estaríamos en el horno”,