El celebre local de Atalaya, en Chascomús, se vio obligado a cerrar, luego de una crisis pronunciada que incluyó en el último año una reducción de los días de atención, cambios en la calidad del producto para abaratar costos y bajas ventas.
El secretario de adjunto de UTHGRA (Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina), Marcelo Quiroga, graficó la situación: “Lamentablemente, el sector está muy golpeado porque, cuando hay crisis, en lo primero que dejás de gastar es en gastronomía”, afirmó. Y apuntó que el comercio, ubicado frente a la laguna de la localidad, «venían mal, con pérdidas por 2 millones de pesos por año”.
El gremialista, a su vez, estableció que Atalaya ya le comunicó a la municipalidad que rescindirá la concesión del local y que “en el parador trabajan entre seis y nueve personas más algunos eventuales. La empresa se comprometió a transferir a los contratados a los dos paradores que están sobre la Ruta 2. El resto se queda sin trabajo”.
En tanto que el sindicalista Carlos Villarroel, de UTGRA Chascomús, expresó que existieron cambios en la elaboración de la medialuna para achicar gastos y que influyó en las ventas: «El principal problema es el cambio que se hizo en la preparación de la medialuna que llevó a que la calidad sea diferente”, reveló quien agregó que “la gente quería un clásico y el producto cambió para mal».