El gobernador Ricardo Colombi inició en las últimas un desesperado intento por acordar con intendentes del norte correntino, a quienes prometió el oro y el moro no sólo para obtener votos sino también para controlar la frontera, una de las más caliente del narcotráfico.
El mandatario correntino, investigado por la Justicia Federal por irrumpir y detener un operativo antinarco en Goya, salió a ofrecer obras millonarias a los municipios más cercanos al límite con Paraguay, la franja territorial más sensible del tráfico de estupefacientes.
Todo indica que el gobernador quiere profundizar su influencia en las poblaciones consideradas más permeables al tráfico de estupefacientes, todas ellas con una misma característica: son localidades pequeñas cuyos jefes territoriales pueden manejar información sensible.
Colombi inició el proceso de acercamiento con los intendentes de Ramada Paso, Villa Olivari, Berón de Astrada, Loreto e Itatí. Esa última comuna fue representada por concejales, ya que el intendente Roger Terán permanece encarcelado por su presunta participación en una banda narco.
“El caudal de votos de esos pueblos no es relevante, pero Colombi salió a seducir a los intendentes con obras para tenerlos de su lado en caso de que la causa que pesa sobre sus espaldas se mueva en tiempos electorales”, advirtió una calificada fuente de la UCR local.
En todos los casos los municipios seducidos pertenecen al justicialismo o a otras fuerzas opositoras, por lo que el gobernador prometió iniciar cuanto antes las obras que esperan desde hace años, desde polideportivos hasta terminales de ómnibus.
Al mandatario lo desvela el riesgo de que la investigación judicial se reavive en las próximas semanas, por eso, mientras intenta instalar a un candidato poco conocido como Gustavo Valdés para que lo suceda en el cargo, trata de anestesiar a los intendentes con recursos del Estado que antes mezquinó y que ahora está dispuesto a “invertir” para garantizar su propia tranquilidad.