Cómo hacer que haya 2023: todos unidos resistiremos

En el acto del PJ en Mendoza se le volvió a dar una chance a la unidad, más allá de las ausencias. En el Frente de Todos están más radicales que nunca: que se doble pero que no se rompa. Wado presente, Axel, Massa y Manzur, desde las pantallas de la virtualidad. Las sorpresas de la apertura centrista y salvo Gabriel Katopodis, ningún otro ministro fue de la partida.

Con pocas menciones a Alberto y a Cristina, acaso como una manera de evitar las interpretaciones posteriores del aplausómetro correspondiente, el seminario organizado por el Partido Justicialista de Mendoza se llamó «Peronismo Futuro». Es evidente que a medida que pasan las semanas todos piensan en 2023, aunque por ahora el debate formal de candidaturas parece lejano.

Anabel Fernández Sagasti es senadora nacional, transita su segundo mandato, y se la presenta como mano derecha de Cristina en la Cámara Alta. Al frente del PJ provincial es la confirmación de la madurez de La Cámpora como línea interna. El ejemplo es Máximo Kirchner, al frente del poderoso PJ bonaerense. Después de varios años donde se había catalogado a la agrupación como una especie de estudiantina, o que no iba a sobrevivir fuera de «la caja del Estado» tras 2015, el espacio juega en primera y acaso se prepare para poner un o una representante en la Casa Rosada: si no es en 2023, tal vez en 2027.

Pero, por ahora, hay una doble misión y no solo para los camporistas. Por un lado, frenar las consecuencias del vendaval inflacionario, con las contradicciones de un gobierno en el que coexisten dos miradas acerca de cómo hacerlo. Y pensar en que para que hay un 2023, hay que recrear la ilusión de un sueño, una expectativa de cambio, aunque la palabra esté franquiciada por la oposición de Macri y sus satélites.

El Auditorio Ángel Bustelo, en Mendoza, fue el escenario en el que la coincidencia generalizada fue la de la unidad. Desde Wado de Pedro, presente en la actividad y cada vez con mayor peso como una alternativa de candidatura, hasta Juan Manzur, Sergio Massa y Axel Kicillof, a la distancia y de manera virtual, todos remarcaron en que «hay 2023», una reafirmación actualizada de aquella frase emitida por primera vez, pero con un «hay 2019», por Alberto Rodríguez Saa el 8 de febrero de 2018, en la UMET (Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo).

Ese día, el gobernador de San Luis también apeló al la unidad como eje central de un peronismo que venía de perder las legislativas de 2017 frente al macrismo. La fragmentación en tres (en la provincia de Buenos Aires fueron candidatos al Senado, Cristina, Sergio Massa y Florencio Randazzo), auguraba un camino sencillo para Mauricio Macri en 2019.

En ese auditorio de la UMET, donde se hizo el «Encuentro por la Unidad», estaban Agustín Rossi, Daniel Filmus, Cristina Alvarez Rodríguez, José Luis Gioja, Felipe Solá, Daniel Arroyo y un tal Alberto Fernández, entre muchos otros. Alberto, entonces fuera del radar de cualquier candidatura o espacio central, venía de ser el jefe de campaña de Randazzo en la Provincia, que con sus menos de cinco puntos, había sido clave para el tirunfo de Esteban Bullrich frente a Cristina.

Alberto había dicho por esas horas de comienzos de 2018 que «con Cristina no alcanza pero sin Cristina no se puede». Era el comienzo del mito del eterno retorno.

Ese 2018 fue, de todos modos, el comienzo del declive de Macri en el gobierno, con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional como punto alto.

Pero faltaba otro elemento, porque las elecciones no se ganan solo con un oficialismo con una mala performance. La unidad opositora, aunque solo sea con fines tácticos y electorales es acaso el elemento clave, sobre todo en una sociedad fragmentada y pendular, que es capaz de votar Cristina en 2011 y Macri en 2015.

Para que esa unidad tome forma definitiva debieron pasar 464 días hasta ese sábado 18 de mayo en el que la Argentina amaneció con el video con la voz en off de Cristina donde no solo analizaba el contexto político nacional e internacional, sino que decía en concreto dos cosas: que le había propuesto a Alberto ser precandidato con ella en la fórmula y que se preparaban para ser gobierno desde el 10 de diciembre. Ese día nacía el Frente de Todos, aún sin nombre, pero con destino definido.

El tercer aniversario de ese video pasó un tanto desapercibido, en parte por el Censo 2022 y también por la crisis económica abierta por la escalada inflacionaria, su rebote en materia distributiva y por la tensión política que genera la existencia en simultáneo de al menos dos maneras de encarar la solución: ó la teoría del derrame ó la acción de «shock» distributivo que permita fortalecer ingresos de sectores populares y prevenga el peor escenario, una inflación con caída de la actividad.

Volver, siempre volver

“Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio… ¿Cuándo? ¿Pero cuándo? Si siempre estoy llegando”. La frase de Aníbal Troilo, de cuya muerte se cumplieron también el 18 de mayo 47 años, es acaso la música que acompaña gran parte de la vida del peronismo en la historia.

En los últimos tiempos trascendieron dos reuniones del ministro del Interior, Wado de Pedro con Juan Manuel Urtubey, gobernador de Salta entre 2007 y 2019 y candidato a vice de Roberto Lavagna en 2019.

“Yo no integro el Frente de Todos», dijo en Mendoza Urtubey, «soy peronista. Lo fui, lo soy y lo seré”. Y después preguntó: “¿dónde está el peronismo?”. “El peronismo está en la gente, en los trabajadores, los movimientos sociales, y en aquellos que el peronismo supo interpelar para construir lo que hoy es”, definió.

El ejemplo es claro, la unidad es amplia o no es. Luego, la profundidad la otorgan las correlaciones de fuerzas al interior del armado y las condiciones realmente existentes en cada etapa.

Alberto y las retenciones: «Tenemos que hacer algo para que los precios internos se desacoplen de los internacionales»

Con una oposición lanzada y tomando cada vez más velocidad, con dirigentes que dan a entender que del estudio de televisión se van directo a tomar las medidas para la banda presidencial o a hablar con los Pallarols para ajustar detalles del bastón presidencial, al Frente de Todos le queda un camino con varias tareas urgentes y simultáneas.

La primera y lo asumen todos en el gobierno y alrededores, militen en la fracción que sea, es poner plata en la calle, que los bolsillos de los consumidores se vean fortalecidos y que la cultura inflacionaria deje de profundizar una tendencia a reemplazar ventas por montos y deje la expectativa remarcatoria para otra oportunidad, apostando a sumar por volúmen y no por precio.

La otra es brindar un camino de certezas en lo político, hacia adentro y hacia afuera. Algún video, acto o discurso para ordenar el camino, para que 2023 sea no solo un año calendario, sino la nueva oportunidad que las contradicciones, la pandemia y la crisis mundial hicieron del gobierno que asumió en 2019, una apuesta que todavía no termina de conformar a nadie. Ni a propios ni a ajenos.

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