Cómo será el peronismo con Randazzo

Por Rubén Pereyra

Fue, tal vez, el ministro con mejor imagen en los últimos años del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Tanto, que se animó a soñar con una candidatura presidencial y estuvo muy cerca de enfrentar en las PASO a quien fue finalmente el candidato, Daniel Scioli. La orden fue terminante: no queremos internas, dijo Cristina, y el entonces ministro de Transporte también se bajó de una candidatura a gobernador bonaerense que le hubieran permitido al kirchnerismo –todos coinciden– retener la provincia de Buenos Aires y, tal vez, ganar la elección nacional.

Es política ficción, pero esto no quita que el kirchnerismo duro haga responsable a Florencio Randazzo de haber perdido las elecciones en 2015. Para muchos militantes es un “traidor” y, a pesar de que no hubo declaraciones Cristina al respecto, no parece que ese calificativo sea sólo un exabrupto personal de quienes lo profieren.

Así las cosas, alentado por las encuestas y por una buena imagen a pesar de su defección en 2015, estaba claro que Randazzo volvería al ruedo. Hoy es precandidato en provincia de Buenos Aires, por el peronismo, para competir en las PASO. Se tienen fe para enfrentar a Scioli o a Cristina, si fuera necesario.

Bastante en silencio, con pocas apariciones públicas y sin declaraciones en los medios, el ex ministro de CFK fue tejiendo alianzas y construyendo poder. Logró, de este modo, que algunos pesos pesado se vayan sumando a su espacio y comenzó a trabajar con equipos técnicos.

Lo que declararon es que se quedan en el peronismo para “enfrentar a Macri”. Adiós, entonces, a especulaciones varias y a eventuales alianzas con Sergio Massa. El capital de Randazzo está en el peronismo y en el kirchnerismo crítico de la conducción del espacio. Así llegó al poder y así llegó a ser el ministro más popular. La tarjeta SUBE, los trenes y la nueva confección de los DNI llevan su sello, independientemente de dónde hayan surgido, de quién fue la idea y quién lo llevó a cabo.

Cómo será el peronismo con Randazzo, es lo que se tendrá que develar en los próximos meses. Desde esta columna arriesgamos que, si bien en el peronismo las internas arden y lastiman, a nadie que quiere liderar ese espacio le conviene enfrentarse políticamente a Cristina Fernández.  Es de esperar que la pirotecnia verbal sea mucha, pero también es probable que el ex ministro haga eje en la crítica al gobierno de Mauricio Macri y evite confrontar personalmente con la ex presidenta. Posiblemente pase lo mismo con Daniel Scioli, quien tampoco es muy afecto a las internas partidarias.

El peronismo tiene mucho para ganar, si la situación económica y social no cambia. Florencio Randazzo lo sabe. Por ahora se limitará a construir poder dentro del peronismo y a evitar una confrontación directa con quien todavía es la líder natural del peronismo.

La situación actual de Randazzo demuestra que, a nivel personal, se movió bien. Fue coherente con su frase “si no soy candidato a presidente me voy a mi casa”, por más que eso le costara el repudio de los kirchneristas duros, y le permitió ubicarse hoy en un lugar para pelear nada menos que la conducción del peronismo.

En los partidos políticos, las traiciones tienen muchos lecturas, ya se sabe, y quien hoy es traidor mañana es un compañero. No extrañará, entonces, que alguna vez se vea una foto de Florencio junto a Cristina, detrás del objetivo de quedarse con el poder y vencer al oficialismo. Hoy parece lejano, pero en política todo es vertiginoso.

 

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