Conducción en crisis: El movimiento sindical encabezado por sus bases  

Las estructuras sindicales muestran una ruptura tanto en lo que hace a la propia Confederación General del  Trabajo como a muchas de las organizaciones que la conforman, principalmente aquellas de mayor caudal de afiliados como producto de un movimiento producido desde la propias bases que las sostienen y que involucra a las seccionales, delegados, comisiones internas, afiliados y trabajadores de las diferentes actividades en general.

Esto pudo palparse en las últimas movilizaciones y medidas de fuerza protagonizadas por el Movimiento Obrero, donde pudo verse marchar a representantes de diferentes gremios, cuyas conducciones tuvieron actitudes dubitativas o incluso contrarias a la presencia sindical en las protestas contra la reforma de los haberes jubilatorios.

Así pudo verse trabajadores de la UOM y del Sindicato de Empleados de Comercio. Lo mismo sucede en otros gremios de la industria y los servicios que al hacerse presentes en los distintos actos, manifestaron explícitamente su malestar frente a las reformas planteadas por el Poder Ejecutivo y con la postura que adoptaron los máximos dirigentes sindicales. Y esta realidad no sólo estuvo exhibida en el ámbito metropolitano, sino que también tuvo su correlato en el interior bonaerense y en distintas provincias de nuestro país, donde las diferentes regionales  parecen dispuestas a mostrar en superficie una realidad que dista mucho del ideal en el sostenimiento de los derechos adquiridos enmarcados en los Convenios Colectivos de cada sector.

Esto, entre otras consecuencias  también sirve para entender muchas de las fracturas que está atravesando el sindicalismo argentino y el rearmado de las distintas expresiones que la conforman. Por caso el MASA (Movimiento Argentino de Acción Sindical), que encabeza el taxista Omar Viviani, donde dos de sus sindicatos más importantes (Unión Ferroviaria y Luz Fuerza, en coincidencia con el SMATA y otros gremios del sector previamente), decidieron alejarse de la agrupación.

Se abre a partir de aquí un gran número de interrogantes, no sólo en la continuidad del triunvirato que conduce de la CGT, sino también de los sectores que representan el moyanismo, los gordos, el barrionuevismo y el trío que integran los “independientes”.

Por su lado, la Corriente Federal que encabeza el gremio bancario aporta la mayor cuota de coherencia, pero también allí radica cierta debilidad ya que son organizaciones oficialmente ligadas a la representación opositora del Frente para la Victoria, en un acuerdo de dudosa extensión con el SUTERH y las dos CTA, entre otros.

Todo suma más incertidumbre que certezas con vistas al tratamiento de la Reforma Laboral en el mes de marzo del año próximo en ambos recintos del Congreso, con una discusión donde los legisladores que representan a las distintas fuerzas partidarias deberán estudiar muy bien su postura si es que han tomado debida nota del cierre político que nos deja este 2017, cuando el gobierno nacional logro imponer las leyes tributarias y previsionales a pesar del un marcado y protagónico descontento popular, más allá de las críticas que pueda recibir algunas reacciones enmarcadas en actos de violencia.

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