Desde el oficialismo se estuvo impulsando un encuentro tripartito de Gobierno, empresarios y gremialistas para avanzar en acuerdos que permitan “cuidar el empleo, el salario y la productividad”. Sin embargo, la reunión no se realizó y no hay fecha de reprogramación. El triunvirato cegetista no quiere salir en esa foto, particularmente en momentos en que se está disputando el poder al interior de la central obrera, y tampoco los empresarios están entusiasmados, en medio de un momento de serias tensiones con el Gobierno que sigue profundizando el ajuste y apostando a la recesión.
Los encuentros estaban siendo motorizados por el Ministerio de Trabajo y el Foro de Convergencia (organización que agrupa a las principales entidades empresarias del país). Pero las útimas medidas del Gobierno, que incluyeron freno a la baja de retenciones de productos industriales de soja y recorte de 66% para los reintegros a las exportaciones han puesto de muy mal humor a los empresarios. Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina, consideró que la decisión constituye un “misil contra el valor agregado”.
Además, el sector industrial constata un derrumbe en la mayoría de las actividades económicas. Hace pocos días el Indec informó que la industria retrocedió un 8% en junio, la construcción acusó el impacto del freno de la obra pública y las ventas minoristas cayeron casi 6% en julio.
En cuanto al sector gremial, la relación con el oficialismo tampoco pasa por un buen momento, en un contexto en que la búsqueda del Gobierno de reducir el déficit fiscal, según lo acordado con el FMI, se traduce en reducción de las plantillas estatales, lo que se acompaña con una constante política de disputa con los gremios en lucha paritaria, con la aplicación de multas millonarias a camioneros o docentes. Además, las bases de los gremios están haciendo sentir cada vez más fuerte la presión para ir hacia un enfrentamiento directo contra las políticas de ajuste del Gobierno, que según diversos estudios se traducirán en un aumento de la desocupación y más recesión económica de la mano de una inflación que no para.
El intento previo del oficialismo de concretar espacios de diálogo entre gremios y empresarios fueron las mesas de Diálogo por la Producción y el Trabajo, en 2016, que terminaron con la CGT retirándose de las mismas al ver que ni los empresarios ni el Gobierno cumplían con la promesa de congelar los despidos.