El Gobernador mendocino Alfredo Cornejo analizó el resultado de las elecciones nacionales, las perspectivas de liderazgo dentro de la futura oposición y el rol del radicalismo en relación con Juntos por el Cambio. Consideró que la del 27 de octubre fue “una derrota digna” para el oficialismo y opinó que la UCR debe perseverar en sus acuerdos con el PRO y la Coalición Cívica.
Entrevistado por Clarín mientras viaja hacia China en busca de inversiones para Mendoza, Cornejo consideró “positiva” la actual representación parlamentaria de la UCR y la perspectiva de “crecer en cantidad de senadores y de diputados”. Además el radicalismo Hemos sostenido logró sostener las gobernaciones en las tres provincias que conduce. El gobernador mendocino reconoció como un retroceso, la pérdida de “algunas capitales de provincia que son importantes” y criticó la mala estrategia electoral para Córdoba.
Respecto de las elecciones nacionales, aseguró que “fue una derrota, pero una derrota digna” por haber logrado el apoyo del 40% del padrón, lo que “genera equilibrio para la Argentina”. En cuanto al futuro de la oposición afirmó que “es importante mantener en la oposición la unidad de los tres partidos de la coalición” por “los valores que representa esta coalición y por la necesidad que tiene la Argentina de equilibrio”.
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También afirmó que la alianza de gobierno podría haber tenido “una performance exitosa en estas elecciones” de haber comenzado antes con la estrategia de movilizaciones electorales adoptada luego de las PASO, aunque reconoció “errores de consolidación de este proyecto, en el 2016, en el 2017”. Y agregó: “Con el triunfo del 2017 podría haberse administrado de otra forma ese poder político. Errores del 2018 y errores tácticos electorales en el 2019 también”. Entre estos errores, destacó las desinteligencias en Córdoba y la decisión de no desdoblar las elecciones en Buenos Aires.
Cornejo aceptó que en el fin de mandado de Cambiemos se retrocedió con muchas de las promesas de cambio: “Hoy lamentablemente, final de mandato, estamos terminando con cepo. Cuando se cayó la expectativa política, a partir del 2019, empezamos a deteriorarnos, los resultados económicos no aparecían, porque no había expectativa política. No hubo una respuesta política a los instrumentos económicos. No creo que las decisiones económicas hayan sido todas negativas del Presidente Macri”. Al respecto, consideró que lo que falló “fue la estrategia política para construir esa economía más sensata en la Argentina”.
En relación con el 40% de votos que obtuvo Juntos por el Cambio, reconoció que “tiene un alto componente de negatividad con el peronismo kirchnerista”, pero aseguró que “esos votos son de un colectivo social que se representa con valores muy claros, muy concretos y que lo representa nuestra coalición en su conjunto, ningún dirigente en particular”. En relación con esto, añadió que “pensando en el futuro inmediato es un activo de toda la coalición y no de un dirigente en particular”.
“De hecho no creo que pueda haber un liderazgo único en la oposición. Va a haber liderazgos compartidos de una mesa más horizontal, donde figuras como Horacio Rodríguez Larreta, la propia María Eugenia Vidal a pesar de la derrota, son necesarias en esta construcción y el radicalismo alrededor de sus autoridades institucionales. Presidencia del partido y autoridades de bloque deberán contribuir horizontalmente a la consolidación de este espacio”, manifestó.
Respecto del rol del radicalismo, ninguneado en muchos momentos por la dirección PRO de la alianza Cambiemos, anticipó que su papel en la próxima etapa “va a ser exigir esa horizontalidad y ese papel preponderante del radicalismo en la coalición”. “Creo que lo vamos a lograr porque es una necesidad de estos tiempos. Tanto mantener unidos Cambiemos, como horizontalizar el escenario son dos requisitos fundamentales para que en la Argentina haya alternancia dentro de cuatro años”, insistió, planteando como requisitos “conversar la estrategia política y consensuarla”
Consultado respecto del posible rol de Macri como jefe de la oposición, el gobernador mendocino subrayó que para el próximo período debería haber “una conducción colegiada con los principales referentes del radicalismo y del PRO”. “No puede ser una conducción unificada en una persona, porque una sola figura no representa la coalición en su conjunto. Pero en un partido casi empresarial y vertical como el PRO… Deberán corregir eso. Deberán corregir porque tener esa visión empresaria de la política es la que produjo estos errores y estos desaciertos y este pobre desempeño económico paradójicamente”, resumió.
Cornejo descartó un Cambiemos “sin Peña y sin Macri”, defendiendo una alianza “con todos adentro”, pero “sin el protagonismo exclusivo de una sola figura”. En cuanto al rol de la alianza en la oposición, anticipó que su rol deberá ser buscar acuerdos y “obligar al gobierno a consensuar las reformas estructurales”. Entre éstas destacó las perspectivas de crecimiento económico y la política exterior, luego enumeró “reformas internas que pueden ser laborales, previsionales, impositivas, que también son importantes y que hay que agendarlas”.
En cuanto a la estrategia respecto del gobierno de Fernández, sostuvo que deberá ser “de oposición”: “Tiene que ser de oposición para que haya alternancia en Argentina. Es imprescindible para el sistema republicano, no solo que haya división de poderes, prensa libre, sino también alternancia. Alternancia es que una fuerza esté preparada y que la ciudadanía entienda que está preparada para, en cuatro años, poder votarla nuevamente. Nosotros no podemos desdibujarnos en acuerdos que no sean muy claros y muy contundentes acerca de nuestros valores y de lo que representa hoy Cambiemos, el 40% de los argentinos. Con lo cual, creo que nuestro rol tiene que ser de oposición, pero también estar abiertos a acuerdos”.
En cuanto a la relación entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, opinó que si bien al presidente electo “se lo ve muchísimo más pegado al pensamiento pro Venezuela de Cristina” que “a la imagen de una persona correcta y sensata”. Por eso consideró que “está la moneda en el aire acerca de cuál de las dos políticas él va a adoptar”. En ese sentido, manifestó “algún temor” acerca de la posibilidad de que La Cámpora termine gobernando el país.
En cuanto a su futuro personal, anticipó que tiene vocación “por protagonizar esta nueva etapa nacionalmente”. “Ese protagonismo en cualquier lugar que me encuentre, en cualquier cargo que me encuentre. Sí creo que el radicalismo de Mendoza debiera ser tenido en cuenta por el radicalismo nacional por su performance, por su estrategia, por su éxitos, por su acción política”, concluyó.