Crecen las tensiones con la Armada a una semana de la desaparición del submarino

A una semana de la desaparición del submarino, desde la Armada reconocen que no hay ningún rastro que permita ubicar a la nave. Este martes el mismo presidente de la Nación se apersonó en el edificio de la Armada para solicitar informes sobre los avances de la búsqueda y los protocolos implementados. Unos pocos días atrás, familiares de los navegantes desaparecidos habían abucheado a Macri durante su visita a la Base Naval de Mar del Plata.

Durante la mañana de este miércoles la Armada Argentina confirmó que aún no se halló “ningún indicio” de la ubicación del submarino ARA San Juan, desaparecido el miércoles pasado el Mar Argentino. “Al momento no tenemos ningún rastro, no hubo ningún tipo de contacto, ni de forma acústica, ni infrarroja”, añadió el vocero Enrique Balbi, que también ratificó que la búsqueda ha entrado en su “fase crítica en cuanto al oxígeno”, ya que si la nave no pudo emerger o utilizar su snorkel su tripulación de 44 personas estaría enfrentando serios problemas en cuanto al suministro de oxíeno.

Balbi pidió a los familiares de los tripulantes que “no pierdan las esperanzas” y ratificó el compromiso oficial de la Armada con la búsqueda, en una operación que cuenta con el apoyo de varios países.

Durante la jornada de ayer el presidente Macri se apersonó en el Edificio Libertad, a metros de la Casa Rosada, para pedir detalles personales sobre las circunstancias del incidente y el operativo de rescate desplegado. Balbi explicó que la reunión fue “para presentarle una exposición con todo el esfuerzo de los medios navales, aeronavales y gente involucrada, 4000 personas entre todos, entre medios nacionales e internacionales”, prestando particular atención a la “ayuda internacional de siete países”.

Lo cierto es que el involucramiento personal del presidente no tiene sólo que ver con su intención de mostrarse al frente de una crisis que conmueve al país sino que también responde a una serie de cortocircuitos que ha habido entre el Ministerio de Defensa encabezado por Oscar Aguad y la Armada, particularmente en lo que hace a la figura del almirante Marcelo Srur, que estuvo presente en la reunión. En una problemática dinámica de desconexión con los mandos políticos, Aguad se enteró del incidente del submarino leyendo los diarios, sin haber recibido informes oficiales de la fuerza armada, lo que generó fuertes tensiones políticas que fueron creciendo con el paso de los días y que, una vez terminado el operativo de búsqueda, podrían desembocar en la baja del marino.

Luego informaciones brindadas por el ministro sobre posibles contactos satelitales con el submarino fueron desmentidas por la Fuerza. En este marco de desconfianza Aguad decidió instalar en la base de Puerto Belgrano a Graciela Villata, secretaria de Servicios Logísticos para la Defensa, quién operará como su vínculo directo con las operaciones de búsqueda del submarino.

Las desprolijidades y los cortocircuitos entre mandos políticos y militares hicieron que también los familiares de los tripulantes perdidos le pasaran factura al presidente Macri en su visita del pasado lunes a la Base Naval de Mar del Plata. También le reclamaron por lo vetusto del material en el que zarparon los marinos, ya que el submarino desaparecido fue construido en 1983, acumulando casi 35 años de uso. “Es un suicidio viajar en un submarino viejísimo. ¿No pueden invertir presupuesto estatal en hacer algo por comprar un submarino nuevo y evitar esto? ¿Tiene que morir alguien para cambiar?”, reclamó la esposa de un marino en un video que comenzó a circular este jueves en redes sociales. “Es fácil hablar pero los que están adentro son ellos”, concluyó.

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