Después del cierre del ingenio salteño San Isidro, que dejó a 730 personas sin su Fuente laboral, se produjo una ola de despidos simultáneos en los ingenios El Tabacal, Ledesma y La Esperanza, de las provincias de Jujuy y Salta. El viernes la policía reprimió violentamente a trabajadores de El Tabacal que cortaron la ruta 50, dejando un saldo de múltiples heridos con balas de goma, para después desatar una cacería de manifestantes por la población de Hipólitop Yrigoyen. Ya arribaron fuerzas de Gendarmería para intentar controlar el descontento social por los despidos y la represión. El próximo lunes 19 la Federación Azucarera Regional convocó a una movilización a lo largo de los 300 kilómetros que conectan a los cuatro ingenios en conflicto.
El histórico Ingenio San Isidro, controlado por el grupo Gloria, una multinacional de capitales peruanos, presentó hace algunas semanas un procedimiento preventivo de crisis y decidió prohibir el ingreso de sus 730 trabajadores. Otras 1900 puestos de trabajo dependen de manera indirecta de San Isidro, afectando a todo el distrito de General Güemes. “El problema que hoy están teniendo las 730 familias del ingenio se multiplicaría por tres o cuatro si tenemos en cuenta el personal dependiente de los productores independientes. Es un problema muy grande para Salta y Jujuy”, explicó José María Jure, titular de la Unión de Cañeros Independientes de Salta y Jujuy al diario El Tribuno.
Los 181 despedidos del ingenio salteño El Tabacal, el segundo más grande del país, propiedad de la compañía Seaboard Corporation, de capitales estadounidenses, cortaron la ruta 50 este viernes y fueron brutalmente reprimidos por la policía provincial a las órdenes del gobernador Juan Manuel Urtubey. Los despedidos cuestionan al Gobierno provincial, cada vez más alineado con Cambiemos, por ceder a las extorsiones de la empresa y declarar la conciliación obligatoria. El saldo de la represión fue de siete manifestantes detenidos, incluidos tres menores, además de numerosos heridos de balas de goma y afectados por los gases lacrimógenos. Luego del desalojo de la ruta, las fuerzas policiales irrumpieron sin órdenes judiciales en las casas de los activistas, realizando múltiples destrozos, para sumar nuevas detenciones.
Martin Olivera, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Azúcar del Ingenio El Tabacal, denunció que la policía “no solo quiso levantar el corte de ruta” sino que además salió a “cazar gente” en Yrigoyen. Mientras un pelotón despejaba la ruta, otro grupo avanzaba sobre el pueblo: “Los policías apedrearon viviendas particulares, rompieron autos, ingresaron a casas de los trabajadores de sorpresa, sin ninguna intimación, sin orden. Se armó una pueblada y a gente terminó corriendo a la fuerza”, comentó el dirigiente.
Mirna Ríos, esposa de uno de los despedidos, relató la represión que sufrió mientras esperaba a su marido en una plazoleta con sus hijos y sobrinos: “Estábamos sentados comiendo cuando se aparecieron entre los autos y empezaron a dispararnos, a tirarnos gases. Corrimos todos, no les importó nada de nada que tuviéramos niñitos con nosotros, nada”. Luego también su casa fue violentada por policías que entraron “rompiendo y revolvieron todo, como si estuvieran buscando delincuentes”. Los oficiales detuvieron a su marido, a su hijo mayor que es epiléptico y a dos sobrinos de 10 y 11 años: “A mi marido lo sacaron del baño y le pegaron, y a mi hijo también, discapacitado y todo, le pegaban la cabeza contra el mojón de cemento de la electricidad”. Después de la cacería policial, más gente se sumó a la movilización y la ruta volvió a ser cortada temporariamente.
Adrián Zabala, delegado azucarero, confirmó que los despedidos mantienen un campamento y olla popular al costado de la ruta mientras esperan los resultados de una nueva negociación que tendrá lugar el día miércoles. Zabala explica además los reclamos al gobernador: “Aparte estamos pidiendo que el gobernador Urtubey intervenga, porque lo que la empresa dice es que perdió rentabilidad por la suba de impuestos y la pérdida de subsidios. Aducen una crisis, pero una crisis a futuro. El argumento que están usando es que si no despiden, a futuro van a tener pérdidas”.
Zavala consideró también que los ingenios están tratando de aprovechar la crisis para debilitar a las organizaciones gremiales y flexibilizar las condiciones laborales: “Quieren cambiar, por ejemplo, el régimen de descanso. Y en el caso de la planta de San Isidro, alegan que los aumentos salariales que consiguió el sindicato fueron demasiado altos. En esta región los gremios más fuertes son los azucareros, vienen haciendo historia y los quieren descabezar. Está claro que ese es el método del Gobierno: las empresas se agarran de ahí”.
El ingenio jujeño La Esperanza, por su parte, también despidió a 300 trabajadores del azúcar, y Ledesma, propiedad de la familia Blaquier, a otros 30, que se habían sumado a una medida de fuerza. Fuerzas de Gendarmería ya llegaron a de Salta y Jujuy para colaborar con las policías provinciales.
La Federación Azucarera Regional convocó a una caravana de protesta para el próximo lunes 19, con la consigna “Ni un despido más, ni un trabajador menos”. La movilización saldrá de la localidad salteña de Hipólito Yrigoyen, pasará por Ledesma y su ingenio, seguirá por San Pedro de Jujuy (Ingenio La Esperanza), se concentrará en Campo Santo (Ingenio San Isidro) y terminará con un acto en la ciudad de General Güemes (Salta). Se exige la reapertura del Ingenio San Isidro, el cese de los despidos y la reincorporación de los cesanteados, el respeto a los derechos laborales y al convenio colectivo de trabajo, así como el cese de las amenazas a dirigentes sindicales y trabajadores azucareros.