La crisis que atraviesa el Alto Valle de Rio Negro se profundiza y se estima que la cosecha de manzanas se reducirá un 50%, mientras que la de peras lo hará un 30%. En paralelo, se espera el ingreso de fruta importada en una escala nunca vista, por las desregulaciones que impulsó el gobierno de Macri.
Queda poca fruta de calidad en frío debido a los altos costos que tiene la conservación en cámaras, mientras que los productores chilenos vienen realizando un furioso dumping, ofreciendo, por ejemplo, manzanas a 2 pesos por kilo menos que lo que las venden los locales.
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A su vez, lejos de intentar reactivar las economías regionales, el macrismo impulsó la obtención de licencias para importar en menos de dos días, en una búsqueda de bajar la inflación, aun, al costo de destruir producción nacional, en un esquema idéntico al de los 90.
«La importación de fruta es lo que menos beneficia al productor. Nosotros veníamos pidiendo medidas, apoyos, dinero para sostener la producción. No ocurrió nada de lo que se nos prometió», explicó al diario Clarín Jorge Figueroa, presidente de la Federación de Productores.
«No podemos competir con Chile porque tienen otros costos laborales, mucho más bajos, menos impuestos, y porque ellos tienen una asociación de trabajo con el Estado que es muy fuerte, van por un mismo objetivo. Eso nosotros tampoco lo tenemos» continuó Figueroa.