El cosecretario general de la CGT cuestionó ante empresarios el enfoque de una estabilidad basada exclusivamente en las variables macroeconómicas y reclamó que el mundo del trabajo no sea el costo del proceso de ordenamiento económico. “No alcanza con la estabilidad económica”, sostuvo.
El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, participó del Coloquio de IDEA con un planteo que marcó diferencias con una mirada de la estabilidad centrada exclusivamente en el equilibrio de las cuentas públicas.
“Todos podemos aportar a la estabilidad, todos tenemos el deber de aportar a la estabilidad”, afirmó Jerónimo, aunque inmediatamente estableció el límite de su planteo: “No alcanza con la estabilidad económica”. Para el dirigente sindical, el ordenamiento macroeconómico debe estar acompañado por estabilidad productiva, institucional y social. “No sirve de nada tener estabilidad macroeconómica si no hay estabilidad productiva, si no hay estabilidad institucional y si no hay estabilidad social que tenga una proyección de desarrollo”, sostuvo.
En un mensaje dirigido también al Gobierno, Jerónimo reclamó que las decisiones económicas incorporen la perspectiva del mundo del trabajo y que los trabajadores no sean quienes terminen soportando los costos del proceso de estabilización. Su planteo fue que el crecimiento y la inversión deben traducirse en producción y empleo, y que la estabilidad debe ser sostenible para el conjunto de la sociedad, no solamente para las variables que exhibe la economía.
“Nosotros creemos que la estabilidad también se construye entre los distintos sectores con un Estado que esté presente”, afirmó. Y marcó una posición crítica frente a un Estado que se limite a observar el funcionamiento de la economía: “No creemos en el Estado subsidiario, pero tampoco creemos en un Estado que se desentienda de los problemas estructurales de la sociedad”. Para Jerónimo, el Gobierno tiene que asumir un papel activo y escuchar a quienes representan a los trabajadores antes de tomar decisiones que impacten sobre el empleo y las condiciones laborales.
El dirigente también reclamó recuperar el diálogo entre empresarios y sindicatos como una herramienta para procesar las diferencias. “Nos debemos tanto el sector empleador como el sector sindical poder volver a construir esos puntos de encuentro”, sostuvo. En esa línea, defendió ámbitos de negociación sostenidos en el tiempo y remarcó que el desacuerdo no debería impedir la búsqueda de consensos: “Hasta en la disidencia se puede construir”.
Su intervención también puso en cuestión una mirada que reduzca al trabajador a una variable más dentro del esquema económico. Jerónimo reivindicó el trabajo como ordenador social y como una vía para que las personas puedan desarrollar sus proyectos. “Tenemos que volver a esa senda de creer que uno sobre la base del trabajo, que el trabajo ordena socialmente, que sobre la base del esfuerzo uno puede crecer y uno realmente puede cumplir sus sueños”, expresó.
En ese contexto, sostuvo que el sindicalismo tiene además el desafío de ampliar su representación frente a un mercado laboral atravesado por la informalidad, el pluriempleo y distintas modalidades de trabajo. “La representación no tiene que ser solamente para los trabajadores del sector formal”, afirmó, y planteó la necesidad de construir una representación transversal que alcance a quienes hoy se encuentran fuera del sistema formal.
El mensaje de Jerónimo en IDEA terminó así concentrado en una advertencia política y sindical: la estabilidad económica no puede convertirse en un objetivo aislado ni tener como contracara el deterioro del trabajo. “Nosotros tenemos que volver a dar la oportunidad realmente de poder encontrarnos y de construir ámbitos de diálogo, consenso y negociación por el bien de la Argentina”, afirmó.