Cristina opinó sobre sobre la situación entre Ucrania y Rusia, pero olvidó un concepto fundamental

La vicepresidenta reafirmó la defensa del Principio de integridad territorial y cuestionó “el doble estándar de las grandes potencias en materia de derecho internacional a la hora de tomar decisiones”, para lo que recordó lo sucedido con Malvinas. Pero omitió mencionar el principio de autodeterminación de los pueblos.

En un hilo de Twitter, Cristina emitió un análisis y opinión sobre el conflicto entre Ucrania y Rusia. Habló de la doble vara que tienen las grandes potencias como Estados Unidos o Inglaterra que, por un lado, piden por la soberanía ucraniana, pero no hacen lo mismo frente a la soberanía argentina en las Islas Malvinas.

La expresidenta recordó que en 2014 Estados Unidos e Inglaterra pidieron por la soberanía de Ucrania sobre Crimea frente a Rusia en la ONU –la Argentina acompañó esa postura–, pero que las mismas potencias no pidieron la soberanía argentina en las islas Malvinas cuando fue el referéndum de los kelpers, poco tiempo antes.

Cristina criticó «el doble estándar de las grandes potencias en materia de derecho internacional a la hora de tomar decisiones», y apuntó contra al Consejo de Seguridad de la ONU, al que definió como «anacrónico». «Sigue, desde la Segunda Guerra Mundial, sin modificar el statu quo de los países vencedores que se acordaron a sí mismos sillas permanentes con derecho a veto y al resto de los países, sillas temporarias y voto testimonial», dijo.

En el quinto día de las operaciones militares, llegó el diálogo entre Rusia y Ucrania

Cristina recordó que «en 2014, siendo presidenta de la Nación y Héctor Timerman canciller, Argentina formaba parte, en carácter de miembro temporario, del Consejo de Seguridad de la ONU. Ese año, el 15 de marzo, se trató en dicho organismo una resolución presentada por Estados Unidos que exhortaba a la comunidad internacional a no reconocer el resultado del referéndum por la independencia de Crimea, previsto para el domingo 16 de marzo de ese mismo año».

El principio de integridad territorial frente a la autodeterminación de los pueblos

La expresidenta rememoró que «ese día, 13 de los 15 países miembros del Consejo de Seguridad, entre ellos la Argentina, votaron a favor del texto presentado por Estados Unidos que defendía la ‘soberanía, la independencia, la unidad y la integridad territorial’ de Ucrania». La presidenta del Senado recordó que, al igual que ahora, «Argentina apoyó a Ucrania basada en el principio de integridad territorial, pilar del derecho internacional. Rusia, uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto, ejerció dicho privilegio y se pronunció en contra. China se abstuvo».

En este punto aparece la omisión de Cristina. Porque a la comparación con Malvinas, válida desde el punto de vista de la agresión militar, la instalación de una base nuclear y la ocupación territorial, hay que señalar que la población de las Islas es lo que se denomina una “población implantada”, en una zona que está a 13 mil kilómetros de la potencia ocupante y sin tradición de permanencia en la zona.

No puede haber autoderminación de los pueblos en el caso de los kelpers. Y el concepto de integridad territorial no es absolutamente rígido: no hubiese habido desintegración del Imperio Austro-Húngaro, ni del Imerio Otomano, ni separación entre Suecia y Noruega, ni siquiera el desmembramiento de la Unión Soviética de haberse aplicado esa máxima del derecho internacional. La propia Uruguay, era parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata y es hoy una república, sin que a nadie (más allá de la rivalidad futbolística), se le ocurriría reintegrarla a Argentina.

La pregunta es cuánto vale el derecho del 30% de la población de Ucrania, rusohablante, que miran con mayor agrado a Moscú que al actual gobierno de Kiev, que en los últimos años le abrió la puerta a la OTAN y llevó adelante ese proceso de agresión permanente contra ellos.

Las provincias de Donetsk y Lugansk, convertidas en Repúblicas Populares cuyo reconocimiento hace una semana fue la antesala de las operaciones militares de Rusia, son poblaciones rusohablantes, que durante siglos pertenecieron a Rusia, que son fronterizas y comparten una historia y cultura común. Además, dato no menor, blanco de constantes ataques desde Kiev, luego del Golpe de Estado de 2014, que costaron más de 14 muertos de los que poco habló el mundo.

En su discurso de anuncio de la entrada en acción de las fuerzas militares rusas en Ucrania, Vladimir Putin señaló “que la principal motivación para el reconocimiento de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk eran los sentimientos y el dolor de las personas que han vivido en condiciones terribles durante ocho años. «No se puede mirar todo lo que está ocurriendo allí sin compasión, simplemente era imposible tolerarlo todo por más tiempo, era necesario detener inmediatamente esta pesadilla, el genocidio contra los millones de personas que viven allí y que solo esperan a Rusia, solo te esperan a ti y a mí», dijo Putin.

CFK opinó que en ese episodio radican «los dos principales problemas que afectan la seguridad y la paz globales»: el doble estándar de las grandes potencias y el «anacronismo» del Consejo de Seguridad de la ONU. «¿Alguien piensa que con estos privilegios y aplicando o no el derecho internacional según les convenga a los países poderosos del mundo, estamos cuidando la seguridad global y la paz mundial?», se preguntó. Para finalizar, agregó que «el respeto al derecho internacional junto a la verdad y la coherencia entre las ideas y las acciones no parecen ser atributos de las potencias globales».

En 2014, durante el conflicto por Crimea, la expresidenta había pedido por la resolución pacífica del conflicto, pero también recordó la situación de Malvinas y la postura de no acompañamiento de ese reclamo por parte de EEUU. «No se puede estar de acuerdo con la integridad territorial en Crimea y en desacuerdo con la integridad territorial en Malvinas», dijo en aquella ocasión. Ahora, subrayó que «sigo pensando lo mismo».

Las declaraciones de Cristina se dieron después de las del expresidente, Mauricio Macri, que pidió al gobierno de Alberto Fernández que condene al presidente Ruso, Vladimír Putin, y en paralelo a una reunión virtual que Fernández tuvo con la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los DDHH, Michelle Bachelet, donde remarcó «el rechazo de nuestro país al uso de la fuerza armada por parte de Rusia».

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