Este miércoles la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner publicó en sus redes sociales un documento de 33 páginas titulado «Argentina en su tercera crisis de deuda”, en el cual sale al cruce del Gobierno Nacional, con duras críticas al actual mandatario, Javier Milei, a quien calificó como un “showman-economista en la Rosada”.
En dicho material cuestionó a funcionarios del actual Gobierno que formaron parte de la gestión macrista, como el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, y el asesor presidencial Federico Sturzennegger. El país está atravesando la tercera crisis de deuda «incubada en el gobierno de Mauricio Macri por el brutal endeudamiento contraído con fondos de inversión, agravado por el retorno del FMI al país con un préstamo de volumen y condiciones inédito y escandaloso”.
Y detalla que hasta el momento, «el nuevo gobierno sólo ha desplegado un feroz programa de ajuste que actúa como un verdadero plan de desestabilización» que, para la exvicepresidenta no solo retroalimenta la inflación y coloca a la sociedad al borde del shock sino que «provocará irremediablemente el aumento de la desocupación y la desesperación social en una suerte de caos planificado”.
En el apartado dedicado a la parte económica, la Fernández de Kirchner rechaza la teoría del Gobierno Nacional de que la inflación es generada por el déficit fiscal y detalla: “Nosotros sostenemos que la inflación en Argentina se dispara ante la escasez de dólares y que el endeudamiento compulsivo en dicha moneda no hace más que agravar dicha escasez al profundizar la ya conocida y estructural restricción externa de nuestra economía bimonetaria”.
En ese sentido advirtió que dolarizar “significaría perder para siempre la posibilidad de desarrollo” del país. “Otorgar patente de corso para que Milei y Caputo sigan endeudando al país en dólares, mediante la derogación de las leyes de Sostenibilidad de la Deuda y la eliminación de las restricciones existentes en materia de reestructuración de deuda externa, significaría una verdadera catástrofe de carácter irreparable”, explica.
Fernández de Kirchner también aprovechó el documento para distanciarse también del gobierno del que formó parte y aseguró que el Frente de Todos “tuvo un funcionamiento caracterizado por el apego irrestricto a la institucionalidad” y que “durante los primeros años, las medidas de mayor importancia para el rumbo del Gobierno se discutían entre los distintos sectores, cada uno fijaba postura y finalmente el Presidente era quien tenía la última palabra y tomaba la decisión definitiva”.