D’alessandro va por la intendencia de San Martín con JxC: «Voy a limpiar al narcotráfico»

En un extenso diálogo con Informe Político, el abogado analizó los principales aspectos de su precandidatura en Juntos por el Cambio, confesó los motivos por los que decidió lanzarse y apuntó contra el oficialismo del distrito: «Han convertido a San Martín en un lugar inhóspito para vivir».

El mediático abogado de extensa trayectoria en los medios de comunicación decidió retornar a la política tras su paso por el Frente Renovador como concejal de Tandil. De la mano del radicalismo, partido al cual adhirió desde su juventud, ahora va por la candidatura a intendente de Juntos por el Cambio en San Martín, distrito gobernado por el peronismo desde 2011 por Gabriel Katopodis y en el último mandato, tras la licencia del ministro de Obras Públicas, Fernando Moreira. Primero, D’alessandro deberá vencer en la interna a Santiago López Medrano, el hombre que Patricia Bullrich eligió para darle pelea al armado de Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y Gustavo Posse en el partido del primer cordón del conurbano.

Con este panorama, a sus 64 años, Mauricio D’alessandro vuelve a la política y se mete de lleno en la disputa por la intendencia de uno de los bastiones del peronismo en el Conurbano bonaerense.

Participante asiduo de envíos televisivos como Bendita, Animales Sueltos y El Diario de Mariana, D’Alessandro es socio del diputado provincial Walter Carusso, hombre de Posse en la provincia, de un estudio jurídico en San Martín. Es desde allí donde ha comenzado a recorrer el partido y, tras verlo bien posicionado en las encuestas, lo convencieron de largarse para disputar la intendencia a través del armado radical. «Es el momento del radicalismo», anticipa, reconoce que «siempre el bicho de la política me picó» y confiesa: «Le prometí a mi mujer que si gano, hago sólo un mandato». Además, si gana promete «limpiar el narcotráfico»: «San Martín se convirtió en un lugar inhóspito e invivible», define.

En esa línea, apunta contra los candidatos de la alianza oficialista en el distrito: «Hasta Leonardo Grosso, el ala más de izquierda de Unión por la Patria, reclama más seguridad: ¿La seguridad no era una cosa de derecha, no era sinónimo de represión?», cuestiona. Y en el ámbito nacional, analiza a su ex jefe político, Sergio Massa, quien lideraba el Frente Renovador cuando el abogado integraba sus filas como concejal. Dice que tiene una «gran capacidad política», pero que para esta elección «no tiene chances»: «Es un caso similar al de Alfonsín en el 89», sentencia.

– Mauricio, ¿Por qué quiere ser intendente de San Martín?

Porque en San Martín hay mucho para hacer. En el San Martín que yo conocí cuando tuve mi primer cliente, en el año 83′, los terrenos de José León Suárez, detrás de una fábrica, eran un problema porque la gente se empezaba a asentar ahí y eso no estaba permitido. Fui a ver al intendente, Roberto Debrasi (UCR), y le planteé el problema del dueño de los terrenos. El dueño quería se urbanizara, que la Municipalidad se hiciera cargo de la urbanización y se pudiera asentar la gente debidamente, y Debrasi me contestó: «No se puede hacer lo que usted pretende, doctor, porque son terrenos que están 12 metros debajo de la cota (NdeA: Las cotas de inundación son los niveles de los ríos que se tienen de referencia para poder alertar a la población ante la probabilidad de que se presente una inundación), y si la gente se ubicara ahí, sería un lugar inhabitable». Cuarenta años después de ese primer asunto, que fue uno de mis primeros importantes como abogado, la gente vive ahí. Ya no son cien familias, son casi 100 mil personas que viven en condiciones inhabitables. Eso que arrancó mal en el año 83′, durante cuarenta años se replicó en todas las actividades de San Martín.

San Martín hoy se convirtió en un lugar inseguro. Lo que era la Manchester argentina, donde se radicaban las empresas textiles, la capital de la Industria, donde se producía el 12% del Producto Bruto Industrial de la provincia, se convirtió en un paraíso de los narcos, donde nadie tiene seguridad para vivir.

San Martín expulsa a los ciudadanos. Uno de los pocos partidos en el Conurbano bonaerense donde disminuye la cantidad de habitantes respecto de la tasa de crecimiento del Conurbano en cada uno de los Censos. En el último Censo, 7 por ciento de aumento de población en San Martín en los 12 años de Censo a Censo, mientras que en el Conurbano la tasa de crecimiento de la población fue del 10 y medio, casi 11 por ciento. Es decir, San Martín se ha convertido en un lugar invivible para los sanmartinenses, y en un lugar donde los que no son de San Martín, no quieren parar ni para tomar un colectivo. y eso es lo que hay que cambiar, ese es el desafío, por eso quiero ser intendente, para cambiar eso, para hacer que San Martín sea un partido igual que los vecinos, San Isidro, Vicente López, Tres de Febrero, partidos vecinos donde se vive mejor. Quiero que la gente de San Martín viva por lo menos como la de San Isidro, por lo menos como la de Vicente López. Somos vecinos, tenemos el mismo presupuesto. Sólo nos hace diferentes que la política de San Martín ha caído en una especie de pozo donde ha mirado para el costado con todas las desgracias que han convertido a San Martín en un lugar inhóspito.

– ¿Cuáles son los aspectos que más te diferencian con los precandidatos de Unión por la Patria en el partido?

Lo que han hecho Moreira y Katopodis durante todos estos años. Eso es lo que nos diferencia. Lo que es San Martín como consecuencia de su actividad. No hay nada que yo tenga que decir ni malo ni bueno de Katopodis y Moreira, sólo hay que mirar las quejas de la gente de San Martín, que son el resultado de doce años de gobierno kirchnerista. ¿Qué puedo decir, respecto de eso? ¿Qué puedo elegir de lo que hayan hecho mal si la realidad es que la gente percibe que está todo mal? No hay mucho más para decir. La inseguridad, fundamentalmente.

El otro día vi que Leo Grosso, uno de los precandidatos de Unión por la Patria, puso un cartel en una de las avenidas que dice «Más seguridad para San Martín». Yo digo, justamente, el ala más de izquierda de Unión por la Patria, reclama más seguridad. ¿Y estos años que estuvieron gobernando el país y el partido no se dieron cuenta? ¿Ahora se dieron cuenta de que tiene que haber más seguridad? ¿La seguridad no era una cosa de derecha, no era sinónimo de represión? ¿No era que ellos decían que no era la forma de atacar la inseguridad, que a los delincuentes había que regenerarlos y permitirles salir y volver a la sociedad? ¿No era que promovían el garantismo? ¿Qué cambió? Pura propaganda. Yo creo esa es una de las cuestiones que más irritan a la población y a los sanmartinenses, ese doble discurso. Por un lado, no hacer nada. Y por el otro, declamar.

– ¿Cómo fue que se definió su precandidatura?

Yo fui diputado en el 2011, después concejal en mi ciudad natal, Tandil. Y en los dos lugares había dicho que no, que cuando terminara mi período iba a volver a un cargo electivo. Pero siempre el bicho de la política me picó. Cuando vino la pandemia, me sublevó mucho, muchísimo, el tufillo totalitario que se le imprimió a las acciones de gobierno, y volví a militar en el radicalismo. Tengo un estudio jurídico con un socio, Walter Carusso (NdeA: diputado provincial por la UCR) desde hace casi 20 años en San Martín, y en uno de los días estábamos ahí, me acuerdo que llovía, a las 4 de la tarde, y mirando la plaza de San Martín, le dije: «Qué lindo sería volver a militar, pero sin actividad, sin tener un cargo, sin nada». Y me dijo: «¿Por qué no empezás a caminar con los militantes?». Y me fui al local de Espacio Abierto, que hace muchos años tiene ahí Walter y empecé a caminar con los militantes, a ir a los barrios, a escuchar a la gente. Eso fue a fines de 2021, principio de 2022.

A los cinco, seis meses, me ofrecieron ser candidato para las elecciones legislativas y dije que no, que de ninguna manera, y después bueno, me fueron convenciendo. Hicieron una encuesta donde aparecí bien rankeado dentro de lo que eran los demás candidatos.

Yo le había prometido a mi mujer que nunca más iba a hacer política. Tuve que ir y poner mi mejor cara de nada, la llevé a cenar a un buen lugar, le compré unas rosas y le dije que iba a volver a la política. Sorprendentemente Mariana (Gallego), que yo le digo «Ojitos», me dijo: «Todas las cosas que hacés, las hacés con pasión, y vas a hacer esto con pasión, y vas a tratar de cambiar la suerte de los sanmartinenses, que sé que lo vas a hacer, hagamos este esfuerzo. Pero te digo una sola cosa: ¡un periodo solo! ¡Alternancia!», me gritaba. Así que bueno, le prometí eso, si es que llego a ser candidato. Primero soy precandidato, y quiero ser candidato. Y después, no es fácil ganar una intendencia manejada por el peronismo hace tantos años.

– Hablando de las PASO que le tocará enfrentar, ¿cuáles son sus diferencias de propuestas con Santiago López Medrano, su competidor en la interna de Juntos por el Cambio?

Es un amigo personal, con el cual tengo una gran relación. Las diferencias son arriba de la lista. Yo llevo a Diego Santilli de gobernador, él me lleva a mí en realidad, con quien tengo una relación personal y he hablado mucho con él el tema seguridad y lo he asesorado en algunas cuestiones antes de que fuera candidato, y hemos conversado mucho sobre qué hacer con San Martín. Gustavo Posse, su candidato a vice, para mí es un faro, porque los ciudadanos de San Martín quieren vivir como en San Isidro, entonces para mí es muy importante tener esa vinculación con Posse para poder mejorar muchas de las cuestiones que asolan al Partido. Y arriba de todo yo tengo a Larreta y Morales. Las diferencias son esas, simplemente por el armado. Santiago está con Grindetti para la gobernación y con la fórmula Bullrich-Petri para la presidencia.

Nosotros acompañamos a Larreta y Morales porque entendemos que más allá de lo que se declame, Larreta y Morales lo han hecho. No cabe dudas de que Morales ha ordenado la provincia de Jujuy, no cabe duda de que Larreta tiene la Capital más segura de Latinoamérica, que es Buenos Aires, y eso es fruto de un trabajo que no se hizo de un día para el otro, sino de ideas que se concretaron, más allá de que mucha gente puede tener ideas similares, pero la diferencia acá está entre los que las declaman y los que lo hicieron.

– Retomando su experiencia como abogado en numerosos casos públicos y mediáticos, ¿Qué aspectos cree que se pueden aportar desde el derecho a la política?

En San Martín todos sabemos que hay algunas bandas narcos que están operando. En eso yo tengo la experiencia de quien ha sido cuarenta años abogado. Los cuarenta años que pasaron desde mi primer caso en San Martín son los que tengo de abogado.

Claramente en San Martín hay un problema entre la Justicia Federal y la Justicia Provincial, porque actúan separadamente y no tienen conexión. Pasa muchas veces que investigaciones de la Justicia Federal se terminan interrumpiendo como consecuencia de la aparición de cuestiones vinculadas al procedimiento de la Justicia Provincial. Es decir, la Justicia Provincial investiga en simultáneo y arruina investigaciones mucho más grandes de narcotráfico de la Justicia Federal. Eso hay que coordinarlo, propongo hacer una mesa donde ambas Justicias tengan conexión, puedan hablar y puedan programar acciones conjuntas. Pienso armar una Subsecretaría de Narcotráfico dentro de la Secretaría de Seguridad, para que no sean los vecinos los que tienen que denunciar, sino que sea el Municipio el que lleve adelante las causas, de que asuma el rol de particular damnificado o de querellante y pueda participar y mejorar la investigación de las causas de narcotráfico.

Esto es un aporte que cualquiera que está en la profesión conoce y puede hacer, no es porque yo sea un abogado conocido, simplemente cualquier abogado lo puede hacer. Pero es una facilidad que tiene la profesión y es algo que pienso hacer: aprovechar esa experiencia para atacar el narcotráfico y la inseguridad.

– Más allá de su apoyo a Larreta, quiero consultarle por la disputa nacional: ¿Cómo lo ve al gobierno de cara a las elecciones?

Yo creo que es muy difícil hacer campaña, le costaba a Cavallo hacer campaña cuando había sido el inventor de la Convertibilidad y la inflación cero, y a pesar de todo le ganaba Menem. No quiero pensar lo que significa para Sergio (Massa) hacer campaña con un gobierno que en cuatro años llevó la inflación al 120 por ciento o el dólar a 527, con incumplimientos varios, problemas para importar, reservas negativas en el Banco Central. Creo que más allá de la gran capacidad política que tiene Sergio, que es un animal político y es alguien que conoce mucho la gestión, pero la realidad es que es muy difícil hacer campaña porque, vuelvo a decir, es la realidad la que define el voto.

Es muy difícil plantearse querer ganar unas elecciones con la situación que estamos viviendo. Me parece que lo han padecido todos aquellos que han llegado exhaustos al final de un gobierno, y este es el típico caso ¿no? Creo que es un caso similar al de (Raúl) Alfonsín del 89′. Con algunas cuestiones que alguien puede considerar correctas, pero un contexto muy negativo para los candidatos. Por lo tanto pienso que es el turno del radicalismo, y dentro del radicalismo, de Juntos por el Cambio, me parece que es el momento.

– Para finalizar, ¿Qué le diría al vecino de San Martín que aún no definió su voto?

Que confíen en que las cosas van a cambiar. Que vamos a limpiar el narcotráfico de San Martín. Y que si arrancamos eliminando el narcotráfico, vamos a poder también eliminar la delincuencia, o por lo menos reducirla a los mismos niveles que los partidos vecinos, para que vivir en San Martín sea lo que era vivir hace cuarenta años, el orgullo de ser sanmartinense, y no que estemos en las noticias porque aparecen una banda de inadaptados con caretas amenazándose en una guerra narco, o porque tengamos que soportar robos y entraderas todos los días, o porque nuestros hijos no puedan ir a la Facultad tranquilos, sin tener que ir a esperarlos a una parada segura, o acompañar a las mujeres a la parada cuando salen temprano a trabajar.

Porque la inseguridad en San Martín está afectando a todo el mundo. El otro día lo hablaba con la de madre de una chica, en Villa Ballester, cerca de la plaza Alem, muy cerca de la Comisaría 9na. La chica estudiaba Licenciatura en Turismo, 19 años. Tres veces se bajó del colectivo y una combi blanca con gente adentro la amenazaron con secuestrarla. No se entiende muy bien qué pasó. Tres veces. ¿Qué hizo la chica? Dejó de estudiar. ¿Por qué? Porque no quiere volver de noche de la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín). Entonces tenemos una Universidad Nacional con 25 mil alumnos, que puede cambiar la historia de los habitantes de San Martín, y nos encontramos con que no se puede viajar desde la UNSAM, que es ahí en Migueletes, a Villa Ballester tranquilos. Imaginate si además de eso vos vivís en el fondo, vivís después de la Av. Márquez, contra el camino del Buen Ayre.

La realidad es que San Martín no sólo le está complicando la vida a los sanmartinenses, les está cortando las posibilidades de superarse. Le está impidiendo estudiar, no por falta de dinero, no por falta de tiempo, no por falta de disposición, no por falta de capacidad, sino porque no podés ir a estudiar tranquilo porque la inseguridad te hace la vida imposible. Y esto es terrible para la gente que vive en San Martín.

 

 

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