David Cohen, candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por Juntos por el Cambio, analizó la situación en la que se encuentra la coalición y definió: «Quedaron tres opciones. Al centro, Juntos por el Cambio, y de un lado y del otro un populismo de derecha y otro de izquierda. Por lo que se está combatiendo acá son populismos», analizó en relación a la situación electoral, en un diálogo exclusivo con Informe Político.
Cohen es abogado, especializado en filosofía jurídica. Profesor en la Facultad de Derecho (UBA), donde también se desempeña como investigador, entre 2015 y 2019 se desempeñó como funcionario en el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y luego de la Legislatura en el mismo distrito.
Actualmente es Jefe de Despacho de Diego Santilli en el Congreso de la Nación, candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires y director general del Instituto República, al que define como un «semillero político del PRO».
En una charla extensa con Informe Político, el candidato analizó la situación en la que se encuentra Juntos por el Cambio de cara a las elecciones generales tras las PASO, realizó un diagnóstico de la situación económica y social por la que atraviesa la provincia de Buenos Aires y reflexionó sobre el estado actual de la política, en el ojo de la tormenta por los altos índices de desinterés ciudadano: «El gran problema que tenemos es que la política no puede seguir siendo un compendio de buenas intenciones», manifiesta.
– ¿Cómo nace y qué proponen desde el Instituto República, del cual sos el Director Académico?
El Instituto República es un espacio de formación política, una asociación civil que, de alguna manera, trabaja fuertemente en generar un semillero político. Nosotros estamos convencidos de que uno de los grandes problemas que tiene la Argentina está ligado directamente a lo que se conoce técnicamente por el nombre de la «Capacidad Estatal». Es decir, con la capacidad real de las personas que llegan a distintos lugares de poder, de función pública, de implementar políticas públicas.
El lema de nuestro instituto es «Abandonar las promesas para pasar a la acción». En Argentina, el gran problema que tenemos es que la política no puede seguir siendo un compendio de buenas intenciones. Es una prueba de resultado. La política tiene que venir a resolver problemas puntuales y concretos. Tiene que resolver el problema económico, el educativo, la salud, el desarrollo social. Es decir, si no funciona de esa manera, no sirve, ese es el lugar desde el que nosotros trabajamos. Trabajamos para que se desarrollen cada vez más y mejores políticas públicas.
– ¿Desde cuándo se viene trabajando con el instituto y cuál es el balance que hacen con respecto a sus resultados?
El Instituto tiene, formalmente desde que funciona, dos años y medio. A mediados de 2019 empezamos a reunirnos un grupo de personas que entendíamos que había que generar nuevos cuadros políticos.
Para nosotros fue una alegría inmensa la enorme participación ciudadana. Hubo mucha gente joven que no se había acercado antes a la política que de pronto empezó a participar, y eso para nosotros fue muy importante. Nosotros tanto desde la Dirección como un grupo muy importante de gente siempre aclaramos cuál es nuestra raigambre política, ya que pertenecemos al PRO. Y lo decimos abiertamente, con orgullo de ser miembros activos. Incluso ahora venimos de una interna, donde nosotros trabajamos con Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli.
– ¿Qué es para vos la militancia política y desde cuándo te desempeñás en el PRO formalmente?
Para mí la militancia política es una decisión de vida, la vocación política, el servicio público, es algo que te tiene que nacer y se tiene que entender como una vocación. Para mí si no es una vocación uno no se debe dedicar a esto. Empecé a militar de manera voluntaria desde que empecé la universidad, hace ya más de veinte años. Y formalmente me integré al equipo y a la función pública en 2015, con Horacio (Rodríguez Larreta) y Diego (Santilli).
– ¿Cuál es el balance que hacen de la interna provincial contra Néstor Grindetti?
Quedamos a un puñado de votos. Estamos hablando casi de un empate técnico. Nosotros confiamos y creemos fuertemente en las PASO. Las PASO son unas primarias abiertas que lo interesante como instrumento es que fortalece la democracia. Porque de pronto es la ciudadanía la que tiene la posibilidad de elegir a los candidatos de un partido y eso hace que no se tengan que elegir a dedo. En nuestro caso fue una campaña propositiva, donde siempre dijimos que lo que discutíamos no era el modelo sino una manera de llevarlo adelante. Por supuesto, puede haber distintas opiniones y formas.
Pero como decimos en el mundo de las contiendas electorales, el que gana conduce y el que pierde acompaña. Por eso nosotros ahora formando parte de un mismo espacio acompañamos a Néstor Grindetti y a Patricia Bullrich, y creemos que son la alternativa.
– ¿Pensás que la definición entre Santilli y Grindetti pudo haber sido arrastrada por el desempeño de las boletas presidenciales?
Yo creo que uno puede hacer política por convicción o por conveniencia, y pensar quién tracciona más, menos, desde dónde tracciona la boleta, qué es más conveniente en un momento determinado. Horacio y Diego trabajan juntos hace muchísimos años, han conducido una Ciudad de una manera ejemplar, como nunca antes en la historia de la Ciudad. Con lo cual para mí era natural que ellos estén juntos más allá de cualquier tipo de especulación.
Y yo creo que además hay que tener mucho cuidado porque una elección es una foto. Una foto en donde 10 millones de personas por distintas razones decidieron no votar, con lo cual eso hubiese movido ampliamente el amperímetro. Y la gestión, la política, es una película, es algo que transcurre y que sucede todo el tiempo. En este caso es lo que votó el pueblo y está perfecto.
– ¿Cómo ves a la provincia y qué propuestas se pueden llevar a cabo desde el Congreso para mejorar la vida de sus ciudadanos?
Yo a la provincia la veo mal. Por eso nosotros formamos parte de esta alternativa. Yo creo que lo que hay que hacer urgentemente en la provincia es ordenarla de dos maneras. Es decir, hay dos cosas que dependen de la provincia y una que depende de la nación.
Las dos cosas que dependen de la provincia y hoy están en emergencia son la seguridad y la educación. Es decir, es potestad del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, de mejorar, ordenar y trabajar fuertemente en el fortalecimiento del sistema educativo, que está roto directamente. Ya venía mal antes de la pandemia. Y después de la pandemia sentimos que hay ahí un sistema de prioridades que está funcionando mal. Entonces si bien uno ve la nota de que hay viajes de Egresados, es una preocupación dónde se pone el foco.
El único foco hoy tiene que ser, primero, que los chicos puedan tener un mínimo de días de clases. Pero después también hay que discutir el contenido, y si los chicos van a seguir siendo rehenes de la discusión salarial de los maestros y docentes. Nadie desconoce que se tiene que dignificar el salario docente, que es malo, es bajo. Pero la discusión hay que darla con los chicos en las aulas. Esa es una decisión política que hay que tomar con urgencia, porque no se pueden perder la cantidad de días de clases que se pierden en la provincia de Buenos Aires, que a esta altura ya está desmadrado. Es algo que no puede seguir sucediendo.
En relación a la inseguridad, no hace falta que te diga que es el peor de los flagelos. Un bonaerense sale de su casa a la mañana y no está convencido de que pueda volver de la misma manera. Es decir, nosotros manejamos la agenda en la provincia de Buenos Aires en función de la inseguridad. A qué hora puedo salir, a qué hora tengo que volver. Eso no puede funcionar así. No se puede naturalizar la inseguridad. La inseguridad se debe combatir en todos los niveles, con mucha determinación, con decisión, distribuyendo inteligentemente la fuerza en el territorio.
Uno lo primero que hace es inteligencia criminal, y ahí aparece por ejemplo que en toda la provincia de Buenos Aires, y este es un dato muy importante, el 90% de los delitos transcurren en un 3% del territorio. Con lo cual, si tenés una fuerza que tiene cerca de 90 mil efectivos, hay que ver cómo se distribuyen en el territorio para combatir inteligentemente a la delincuencia.
Estos son dos temas bien provinciales que se tienen que poder resolver desde la provincia. Después el tema nacional es el flagelo de la inflación. Nosotros cada día que nos levantamos somos más pobres. La moneda vale menos, todo sube. En agosto va a dar de dos dígitos, y eso es algo que hay que resolver con un plan económico de estabilización y no incurrir en los errores de siempre.
– ¿Cómo creés que queda parado Juntos por el Cambio en esta elección de tres tercios, entre Milei y el oficialismo?
A mí me parece que acá lo más importante es distinguir que vos tenés tres opciones: al centro Juntos por el Cambio y de un lado y del otro un populismo de derecha y otro de izquierda. Por lo que se está combatiendo acá son populismos. Acá la pregunta del millón es: de las tres opciones, ¿quién tiene capacidad real de implementar políticas públicas? ¿Qué es lo que ha caracterizado a las gestiones de Juntos por el Cambio donde hoy son gobierno?
Y hablemos de la provincia de Buenos Aires. En cada lugar en donde la cabeza ejecutiva del municipio, el intendente, es PRO o de la Unión Cívica Radical, está mejor que si no es de Juntos por el Cambio. Uno puede referenciar directamente Mar del Plata, que desde que llegó Guillermo Montenegro está mejor, Vicente López ni hablar, primero con Jorge (Macri) y ahora con Soledad (Martínez), Tres de Febrero, que desde que llegó (Diego) Valenzuela el municipio se ordenó, está mucho mejor de lo que estaba. También podemos irnos al interior: Junín, con Pablo Petrecca, es un distrito próspero que le va bien, Pergamino en la Segunda Sección Electoral, con Javier Martínez. Entonces digo, esto es interesante, porque del otro lado siempre tenemos promesas. Nosotros no somos promesas, somos una realidad consolidada. En donde nos ha tocado gestionar lo hemos hecho bien.
Esta es la diferencia. Hoy veo a un Javier Milei que hace cuatro años era panelista de televisión, una persona que tiene conocimientos sobre economía y un día dijo que le parecía bien ser presidente. Obviamente me parece que tiene una impronta muy fuerte y que promete un montón de cosas. Ahora, no hay nada de todo lo que diga que a mí me resulte que pueda ser consolidado en la realidad. Con lo cual eso me parece que es peligroso. Uno lo que dice lo tiene que respaldar con acciones.
Y después del otro lado tenemos al «más de lo mismo». Es decir, el kirchnerismo viene levantando hace años la idea de justicia social, que en realidad es una herencia de la época del peronismo. Ahora, yo creo que la conversación se termina cuando no han sabido alcanzar lo que para ellos era una bandera. Cincuenta por ciento de pobres hay en Argentina.
– Con respecto a la aparición de Milei y como formador de políticos en un Instituto, ¿cómo ves la situación de la juventud con respecto a la política?
Yo creo que hay que ser muy cuidadosos y que no hay que generalizar. Hay una parte de la juventud muy comprometida, muy implicada en política de distintas maneras. Y también asumo y reconozco que hay otra parte de la juventud que ya está completamente desesperanzada, hastiada, y que vive lamentablemente en situaciones de altísima vulnerabilidad, donde la mayor expectativa es poder comer tres veces al día o hacer una changa, y eso es lo que hay que desterrar.