El ex ministro de Planificación Julio De Vido , preso en la cárcel de Marcos Paz desde hace casi dos años, desistió de su pedido de prisión domiciliaria denunciando la forma “inhumana” con la que el juez federal Claudio Bonadio dispuso el inicio de los estudios que le permitirían cumplir la detención en su domicilio.
El jueves de la semana pasada la Cámara Federal dispuso se comenzara a tramitar el pedido del funcionario detenido y al día siguiente Bonadío comenzó a vehiculizar los pasos para que se pueda dictar la prisión domiciliaria. Pero sorpresivamente De Vido se negó a ser retirado de Marcos Paz y renunció al pedido.
Ya la defensa del ex ministro había acusado a la Cámara de “incoherente” porque en situaciones similares le había otorgado la prisión domiciliaria a otros detenidos por la causa cuadernos mientras se realizaba los estudios médicos, pero se la negaba a De Vido. Luego también se denunció que la orden de traslado cursada por Bonadío se produjo “de manera abrupta, sorpresiva, sin notificar a su defensa”, lo que impedía que se nombre a un perito de parte que participara en los estudios, un derecho legal de todo acusado.
La Justicia rechazó el pedido de prisión domiciliaria de De Vido
La defensa del ex ministro hizo pública una carta en la que detalla estos antecedentes y denuncia “la brutal vulneración de todo tipo de derecho y la dignidad más básica del ser humano”. El texto concluye denunciando la responsabilidad de la Cámara por permitir que el juez de instrucción “continuase con sus arbitrarias, irregulares y, en muchos casos, ilícitas intervenciones, forzando a nuestro defendido a desistir de una petición que, de puro derecho y sentido común, le corresponden hace tiempo”.
El texto completo:
“Conforme lo expresáramos el pasado jueves 5 de septiembre de 2019, la Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, con firma de los Dres. Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, en forma contraria a sus antecedentes más recientes en los que, invocando cuestiones humanitarias, le concedieron la libertad a varios imputados en la causa de la fotocopia de los cuadernos, para el caso de Julio De Vido, solo le ordenó al Dr. Claudio Bonadio que realice la pericia médica que debió haber hecho desde el principio y, obviamente, no realizó.
La inexplicable falta de respuesta jurisdiccional de la Cámara de Apelaciones en derredor a la falta de coherencia con sus propios precedentes donde de manera directa dispuso la detención domiciliaria momentánea de diversos detenidos hasta tanto se realicen las pericias médicas correspondientes, posibilitó, una vez más, el absoluto destrato y desidia del magistrado instructor quien el último viernes por la tarde, ordenó para ese mismo día el traslado de Julio De Vido al Cuerpo Médico Forense, de manera abrupta, sorpresiva, sin notificar a su defensa e impidiendo de ese modo que pueda estar presente su perito de parte.
Como acostumbra suceder cada vez que en dicho juzgado se ordena una pericia, que luego da lugar a procesos nulos y peritos denunciados y procesados por su intervención ilícita, una vez más más, Bonadió «intentó» cumplir con lo ordenado por el superior, al margen de la ley, sin respetar las normas procesales vigentes, vulnerando los derechos más básicos de todo proceso penal y fundamentalmente, sometiendo a Julio De Vido, próximo a cumplir 70 años de edad, a un trato absolutamente inhumano, cruel y degradante para la realización de un acto irremediablemente nulo. La nueva y sistemática violación de derechos que padece Julio De Vido, lo llevó a desistir de la solicitud de arresto domiciliario efectuado por su defensa.
La brutal vulneración de todo tipo de derecho y la dignidad más básica del ser humano, en este caso solo tiene una justificación que se explica por sí solo en el contexto judicial y los interlocutores que la han posibilitado.
Así, en medio de elevaciones a juicio anunciadas en la tapa de periódicos masivos, absolutamente prematuras y sin elementos probatorio alguno, más que la sola «aprobación» arbitraria de los falaces testimonios con los que originaron esos procesos, una Cámara Federal incoherente, que no tuvo en cuenta los dictámenes médicos ya incorporados y que daban cuenta del estado de salud de De Vido, posibilitaron que el Juez de instrucción continuase con sus arbitrarias, irregulares y, en muchos casos, ilícitas intervenciones, forzando a nuestro defendido a desistir de una petición que, de puro derecho y sentido común, le corresponden hace tiempo.»