El conflicto del subte promete más paros y desde Metrodelegados arremeten contra Emova: «Históricamente han despreciado la vida», en relación al pedido de reducción de la jornada laboral por condiciones de insalubridad.
Claudio Dellecarbonara, miembro del Secretariado Ejecutivo de la Asociación gremial de trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP), dialogó en exclusiva con Informe Político sobre la problemática que atraviesan los trabajadores del subte y el constante conflicto con la empresa concesionaria.
Denuncia que hay «una verdadera crisis sanitaria bajo tierra» y que ante esto la empresa es «extorsiva», tiene una «actitud criminal» e históricamente «han tenido desprecio por la vida». Y apunta directamente a Aldo Roggio, cara visible del grupo que administra Emova, la concesionaria del subte, y no duda en definirlo como un «corrupto» que ha hecho «negocios turbios con la Dictadura Militar». Mientras tanto, el conflicto del subte no cesa y se esperan más paros ya que no hay negociaciones abiertas. El lunes pasado el servicio estuvo interrumpido a través de paros rotativos de tres horas durante toda la jornada.
Dellecarbonara también se refirió al estado del servicio como «uno de los peores subtes del mundo» y al rol de la Confederación General del Trabajo en su tarea de defender a los trabajadores: «La CGT está más interesada en ver cómo se acomodan y protegen sus privilegios como burócratas que defender a los trabajadores», dispara.
-¿Cómo evalúan el proceso de jornada de luchas de este año?
-Nosotros iniciamos este plan de lucha a finales del año pasado. Habíamos hecho un impasse en los meses de verano, lo retomamos a partir de los primeros meses de 2023. La evaluación es altamente positiva, porque lo que hemos logrado, instalar nuevamente el reclamo, que se conozca la denuncia, por la presencia de material cancerígeno en el subte. Es una denuncia que nosotros venimos llevando adelante hace cinco años pero que sin embargo no ha tenido la repercusión que corresponde principalmente porque hay muchos medios que no lo han tomado, sobre todo los medios masivos, los que más llegan, los de mayor penetración en la opinión pública. Lo han tomado muy superficialmente, sin darle la verdadera importancia que tiene: una verdadera crisis sanitaria bajo tierra.
Además nos ha permitido destacar una nueva camada de activistas dentro de los trabajadores y trabajadoras del subte, que se han puesto al frente de la campaña, de las acciones, y obviamente esto es muy importante para nosotros. Los usuarios se han acercado mucho a escuchar las denuncias que estábamos haciendo, para ver de qué manera podían apoyar y aportar. Y esto también es muy importante porque de lo que se trata esta pelea es de proteger la salud de todos, tanto de los trabajadores del subte como de los trabajadores que son usuarios. Y estamos viendo la posibilidad justamente de hacer una gran convocatoria a todos los usuarios que se quieran sumar al reclamo para que se retire el material cancerígeno del subte.
– ¿Cómo se están dando las negociaciones con Emova con respecto a sus reclamos?
No hay ninguna negociación. En este momento están suspendidas. De hecho, no sólo la empresa no quiere reunirse con nosotros para discutir el reclamo de la reducción de la jornada y de qué forma se va a retirar el asbesto y se van a cambiar las flotas contaminadas, sino que tampoco nos ha dado respuestas al pedido de inicio de proceso paritario.
Nosotros tenemos la paritaria vencida desde el 28 de febrero y la empresa, en una extorsión evidentemente, no quiere discutir la paritaria teniendo en cuenta el contexto económico en el que vivimos, y no se ha presentado a las reuniones, no ha contestado nuestro pedido de apertura de paritarias.
Lo único que ha dicho a través de su vocera públicamente es que no está dispuesta a dar respuesta a los reclamos, dicen que son inviables, y además mintiendo, ya que plantean que el asbesto no afecta a nadie en el subte. Dicen que están los valores normales, y eso lo desmienten los propios compañeros que tenemos afectados, ya más de 85, los tres compañeros fallecidos, e inclusive usuarios, que están afectados también por la presencia del asbesto en la red de subte. Esa es la situación, una extorsión, tratando de que dejemos de lado nuestros reclamos, si es que queremos que la empresa se siente a discutir todas las condiciones de trabajo, incluidos el salario que corresponde.
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– Desde Emova señalan que al menos se puede sumar un franco pero sin modificar las 36 horas semanales, ¿ustedes se verían dispuestos a negociarlo o llegar a un punto en común?
Esta posibilidad de destruir nuestra jornada laboral histórica no tiene ningún tipo de viabilidad. Ninguna. Los trabajadores lo rechazamos porque lo que buscamos nosotros con el pedido de reducción de la jornada es reducir la cantidad de tiempo que estamos expuestos a todos los factores de insalubridad que hay en el subte.
Además del asbesto, que debe retirarse, nosotros históricamente tenemos este reclamo de reducir la jornada porque hay otros factores de insalubridad en nuestro ámbito que no se pueden eliminar. Por ejemplo, la falta de contacto con la luz solar, que altera los ritmos circadianos del cuerpo, electromagnetismo, microondas, micropartículas de diferentes metales y minerales, sonidos, vibraciones. Un montón de factores que no se pueden eliminar porque son inherentes al ámbito de trabajo, y nosotros lo que buscamos es justamente bajar, reducir, la exposición a todos esos efectos que tienen consecuencias graves para la salud de los trabajadores.
De hecho, nosotros tenemos muchos compañeros y compañeras que no llegan a la edad jubilatoria, producto de las enfermedades que se desarrollan asociadas a estos factores. Y los pocos compañeros que llegan a jubilarse tienen una sobrevida mucho más corta que la media.
Por lo tanto, nosotros necesitamos reducir la exposición a los factores que hacen insalubre al subte, además de que nos han expuesto durante 20 años sin decirnos al asbesto, que es un mineral prohibido, y que algún resarcimiento tiene que tener sobre la vida de los trabajadores que han afectado. De la manera que lo propone la empresa no habría ninguna reducción de esos efectos y además, sería un avance en la flexibilización laboral de nuestra histórica jornada de trabajo que tantos años y tanta lucha nos costó conseguir. Así que ese ofrecimiento es inviable, se ha rechazado y seguiremos con la pelea para reducir la jornada como corresponde.
– ¿Qué les genera que Emova afirme terminantemente que no existe en el Subte de Buenos Aires riesgo para la salud de los trabajadores y usuarios?
Que la empresa diga que no hay riesgo o que desconozca las consecuencias de haber dejado el asbesto, desde el año 2003 que se prohibió, sin sacarlo y sin avisar que estaba, demuestra la actitud criminal que ha tenido históricamente la concesionaria. Hay que recordar que ahora se llama EMOVA, antes se llamaba Metrovías. Sigue siendo el mismo grupo económico es Roggio, cuyo gerente y exponente máximo es Aldo Roggio, uno de los arrepentidos de la Causa Cuadernos, o sea un corrupto, que admitió frente a la Justicia haber pagado coimas. Es un grupo que hizo fortunas durante la última Dictadura Militar, con negocios muy turbios con el gobierno de facto.
Esa es la empresa que tiene a su cargo la explotación del servicio del subte desde el año 1994, que se privatizó en una de las famosas privatizaciones menemistas. Históricamente ha tenido un desprecio por la vida no sólo de los trabajadores sino también de los usuarios. Jamás hizo el mantenimiento que correspondía en el ámbito del subte ni las inversiones, mucho menos las obras. Hoy tenemos uno de los peores subtes del mundo, teniendo en cuenta que el subte de Buenos Aires fue el cuarto a nivel mundial. Ahora tiene el menor recorrido en comparación con el tiempo desde su fundación, con trenes, estaciones, vías, sistemas de señales que en muchos casos son obsoletos, que tienen entre 60 y 80 años, que son chatarra y siguen circulando.
Las mentiras que dicen de que no afecta el asbesto, que está controlado, es una expresión más de esta política criminal que ha tenido y sigue teniendo, y que ya le ha costado la vida a muchos compañeros. No sólo por el asbesto sino en incidentes por falta de elementos de seguridad -no son accidentes porque esos no se pueden evitar- en lo que hemos tenido muchos compañeros fallecidos en ámbitos de trabajo. Y acá también hay una responsabilidad enorme de los diferentes gobiernos que desde el año 94′ en adelante le han permitido lo que ha querido hacer la empresa, sin invertir ni un centavo y llevándose enormes ganancias. No sólo por la venta de pasajes, alquileres de locales y del túnel, sino también en concepto de subsidios. Y también la responsabilidad que han tenido los diferentes gobiernos, nacionales antes, de la Ciudad ahora, y de diferentes signos, acá no hay mucha diferencia en relación a que no han avanzado, desde el año 2003 que se prohibió, en la remoción del asbesto. Y mucho menos tampoco nos han dicho, no nos han avisado. Lo que decimos claramente nosotros es que responde a una actitud criminal de la empresa y los funcionarios de los gobiernos.
– ¿Qué responde el sindicato ante la afirmación de Emova de que no existe antecedente en Latinoamérica y el mundo de una jornada semanal como la que están demandando?
En relación a discusión de la reducción de la jornada, es mentira que no se esté evaluando, que no se esté discutiendo y que en muchos lugares no se haya avanzado en los últimos meses. Sin ir más lejos, en Chile se redujo la jornada semanal a 40 horas, porque es una discusión totalmente pertinente. Nosotros decimos que en los últimos 50, 60 años la productividad del trabajo aumentó en forma sideral y que sin embargo ese aumento no fue en beneficio de las mayorías trabajadoras haciendo que se reduzca la jornada laboral, que se aumenten los salarios o que se creen nuevas fuentes laborales sino que fue en beneficio de aumentar las fortunas de los cada vez más grandes millonarios de las empresas y las multinacionales.
Nosotros creemos que para darle respuesta al flagelo que hay de falta de trabajo o de trabajo precarizado, donde los trabajadores cada vez tenemos que trabajar más por un salario cada vez más bajo, y con peores condiciones para que los dueños de las empresas se lleven una ganancia mucho más grande, hay que hacerlo al revés. Hay que reducir la jornada para poder repartir las horas de trabajo entre todos los trabajadores, con trabajo genuino, con derechos, no con la precariedad que tienen ahora. Y obviamente para esto hay que afectar las ganancias de las empresas, y no van a querer, obvio. Pero nos parece injusto que, mientras que cada vez acumulan más unos poquitos, haya cada vez más millones de trabajadores que o no tengan trabajo o que tengan trabajos precarios donde tienen jornadas de 14, 16 o 18 horas o tienen tres o cuatro trabajos para poder aspirar a comer un plato de comida por día.
Es una discusión que se está dando a nivel mundial. De hecho, tuvo que hablar hasta la CGT de esta cuestión. Una CGT que ha estado ausente de las peleas y los reclamos de los trabajadores desde hace décadas. Está más interesada en ver cómo protege a los diferentes gobiernos, en cómo se acomodan y protegen sus privilegios como burócratas que defender a los trabajadores. Inclusive la realidad los obligó a tener que hablar de la reducción de la jornada como una de las salidas a los problemas que tenemos los trabajadores. Así que para nosotros, además teniendo en cuenta que la defensa es la defensa de los trabajadores y usuarios, nos parece más que pertinente abrir esta discusión y pelear para que se haga efectiva.
– ¿Cuál es la mirada de los trabajadores del subte respecto a la nula construcción de nuevas redes?
Nosotros siempre hemos denunciado la irracionalidad de la planificación que hay no sólo en el transporte sino en general. La decadencia de la sociedad, de todos los aspectos de la vida de los trabajadores, no se entenderían si no fuera en base a que hay una planificación irracional, desigual y en función de un sistema que promueve la desigualdad. Además de que promueve la opresión, la explotación, entonces siempre hemos planteado que para darle respuesta a las necesidades que tenemos los trabajadores de viajar a nuestros lugares de trabajo, nuestros lugares de estudio, y volver a nuestras casas, debería haberse desarrollado un plan lógico diseñado en función de esos intereses, de los millones que nos tenemos que mover para poder trabajar y desarrollar nuestras actividades. El medio de transporte más efectivo, más barato, en función de la inversión y del uso que se le puede dar a través del tiempo, y además el menos contaminante es el transporte ferroviario.
El subterráneo en la Ciudad, además, es un medio de transporte rápido, dinámico, que no afecta la superficie, y que se debería haber desarrollado. Nosotros siempre peleamos por un sistema de transporte integral, donde las redes de subterráneos se desarrollen hasta la General Paz, como mínimo, para poder evacuar lo más rápido posible a aquellos trabajadores que vienen de la provincia. Y desde las cabeceras, líneas de ferrocarril que puedan transportar también efectivamente a los trabajadores.
Esto solo se puede hacer si hay una planificación lógica, racional, en función de las necesidades que tenemos los millones de trabajadores, y no en función de las ganancias de unos pocos, que es como está planificado ahora. Por eso para nosotros es tan importante también dar este debate, de cómo debería ser un servicio de transporte subterráneo.
Como te decía antes, siendo el cuarto subte a nivel mundial que se inauguró en 1914, todavía tenemos una red que es del siglo XIX. No sé si llega al siglo XX en cantidad de kilómetros de recorrido y en la tecnología que tiene. Inclusive se desarmó toda la industria ferroviaria en la Argentina: acá se podrían fabricar vagones, motores, vías, sistemas de señales y no se hace. Para nosotros está ahí la clave. Si la planificación es en función de las ganancias de unos pocos, y en detrimento del interés de la vida de los millones que somos los trabajadores y el pueblo pobre, tenemos estas consecuencias. Nosotros siempre hemos planteado lo contrario: planificar en función de los intereses mayoritarios afectando a los intereses minoritarios de una clase que se lleva todo sin hacer nada.