Después de los incidentes en UTA, continúan de paro más de 60 líneas de colectivos

Más de 60 líneas de colectivo del Grupo DOTA continúan de paro, luego de los incidentes de este lunes en la sede de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), cuando un sector sindical opositor a la conducción de Roberto Fernández intentó tomar la sede gremial, con un saldo de varios heridos e importantes pérdidas materiales.

El referente de los opositores es Miguel Bustinduy, un ex dirigente de la UTA, quien defendió el paro de los choferes del grupo DOTA afirmando que la medida de fuerza era por “mejoras salariales y el rechazo a dos despidos de un trabajador de la compañía que tiene fueros gremiales”. El dirigente además sostuvo que “se impone de manera urgente una recomposición de los haberes porque ya no alcanzan para comer”.

Graves incidentes en la UTA: Opositores a Fernández trataron tomar el sindicato

La medida, que no contó con el apoyo oficial de la UTA, comenzó este lunes cerca del mediodía y se sostiene hasta hoy, definiéndose como “por tiempo indeterminado”. La medida de fuerza comenzó en la terminal de DOTA de Puente La Noria de las líneas 540 y 543 y luego se extendió a todas las líneas del Grupo y a sus asociadas, tales como las empresas satélites NUDO, San Vicente y Tomás Guido. Las líneas metropolitanas que paran son las 5 – 6 – 7 – 8 – 9 – 10 – 20 – 21 -23 – 24 – 25 – 28 – 31 – 44 – 50 – 51 – 56 – 57 – 74 – 76 – 79 – 84 – 91 – 99 – 101 – 106 – 107 – 108 – 117 – 130 – 135 – 146 – 150 – 161 – 164 – 168 – 177 y 188. En el ámbito municipal, no funcionan los colectivos 256 – 263 – 271 – 299 – 370 – 373 – 384 – 385 – 388 – 403 – 405 – 421 – 429 – 435 – 540 y 543. La afectación del servicio también comprende líneas provinciales.

Militantes del sector de Bustinduy intentaron ocupar violentamente la sede de UTA este lunes, con enfrentamientos con los leales a Fernández, que en un momento debió atrincherarse en la terraza del edificio y amenazó con “matar a fierrazos” a los que intenten sacarlo. El sector disidente cuestiona la política del histórico dirigente de UTA, claramente alineado con el Gobierno durante toda la gestión de Mauricio Macri.

Desde el Gobierno nacional, en particular a través del ministro de Trabajo Claudio Moroni, decidieron no intervenir directamente en el conflicto, considerando se trata de una disputa intrasindical. Pero en la movida de Bustinduy se sospecha una alianza con el grupo empresario DOTA buscando presionar al nuevo gobierno para lograr el restablecimiento de los subsidios a las empresas de colectivos, fuertemente recortados durante la gestión Cambiemos.

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