La exgobernadora María Eugenia Vidal bonaerense cuestionó la expresión de la «Gestapo», pero justificó el sentido de la reunión donde funcionarios de su gobierno, junto a agentes de la AFI y empresarios coordinaban el armado de causas contra sindicalistas.
Fue la primera vez, en 10 días desde que se conoció el video registrado en la sede porteña del Banco Provincia en junio de 2017, que la diputada María Eugenia Vidal se refirió en público al escándalo desatado con la difusión del material y la posterior denuncia de la interventora de la Agencia Federal de Inteligencia, Cristina Caamaño.
En una extensa entrevista en el canal La Nación+, Vidal dijo que «hay que rendir cuentas todos los días», sobre el video en el que su exministro de Trabajo Marcelo Villegas, lanzó la desafortunada frase de su deseo de armar una «Gestapo» para perseguir sindicalistas.
Así, Vidal intentó despegarse de un escándalo que la toca muy de cerca y por un doble motivo que no quedó claro en la entrevista. Por un lado, señaló que la reunión en el Banco Provincia «fue ilegalmente grabada» y que la presencia de los espías allí «la va a tener que explicar la AFI», en referencia al amigo íntimo de Mauricio Macri, Gustavo Arribas, y su segunda Silvia Majdalani.
Pero esa versión es difícil de argumentar, toda vez que la sala del Banco público de la provincia de Buenos Aires, no es de acceso cotidiano y que se utiliza para ocasiones especiales.
Por otra parte, si el espionaje en su contra incluyó nada menos que la participación de 3 directivos (no agentes camuflados), de la AFI, tampoco quedó claro con qué objetivo estaban presentes en ese encuentro Sebastián De Stefano, exdirector de Asuntos Jurídicos de la AFI, Darío Biorci, cuñado y exjefe de Gabinete de Majdalani, y Diego Dalmau Pereyra, exdirector operacional de Contrainteligencia del organismo. Figuras de peso y con designación política, no espías de carrera.
«Estuve hablando con varios de los participantes y no sabían que ellos eran agentes de la AFI», dijo Vidal sobre los directivos de Inteligencia.
En ese punto, la tesis del espionaje en su contra se cae. No hay un solo caso en el mundo de la inteligencia, en ningún país, que el espionaje lo ejerzan los directivos que ocupan los cargos políticos de administración de los servicios.
¿Si la reunión fue grabada ilegalmente, porqué participaron 3 directivos de la AFI, reconociendo su participación en el armado?
¿Cuál sería el objetivo de esa grabación ilegal?
Vidal mezcla los temas, porque ella es querellante en otra causa, la que investiga el espionaje en su contra, del que dice no hablar más que en el expediente aunque se aseguró de afirmar en la entrevista televisiva que «Macri no me mandó a espiar».
En otro tramo de la entrevista, Vidal dijo que se enteró por los medios del material de la reunión, aunque se ocupó en cuestionar que la interventora de la AFI “haya tardado dos años en encontrar el video”. «Hasta ahora no apareció la orden de ningún juez que ordenara grabar esa reunión. Para mis ministros y los empresarios eran una reunión de trabajo», insistió Vidal, sin aclarar sobre la presencia de los directivos de la AFI.
Además, cuestionó a Caamaño por haber hecho la denuncia “frente a un juez que es incompetente de la ciudad de La Plata cuando el hecho ocurrió en Capital Federal”. Atribuyó esa decisión a la pertenencia de la «jefa de los espías a Justicia Legítima, que elige los jueces donde presenta las causas, en un modus operandi que se repitió en Dolores y con Stornelli».