Dilma Rouseff, la destituida presidenta de Brasil, estuvo de visita en Buenos Aires invitada por la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) a dar una conferencia titulada “Democracia, Derechos y Justicia Social”.
Aprovechó la ocasión para reclamar por la libertad de Milagro Sala: dijo que no puede ni ella ni nadie estar presa “siendo culpable de tirar huevos”. Y pidió, mostrando una foto de la dirigente jujeña, que se respetaran las garantías y que en la región no se perdieran los derechos logrados por la lucha contra la desigualdad
También, habló sobre la situación política de Brasil: “Temer debe renunciar, el nuestro es un sistema presidencialista, no parlamentarista. En un parlamentarismo, el Congreso elige al primer ministro. En un presidencialismo como el de la República Federativa del Brasil, el presidente es electo por elección directa, no elección indirecta”.
Añadió que “esa crisis que ellos crearon sea resuelta por el único mecanismo capaz de resolverlo: la elección directa y la participación del pueblo en esta cuestión porque el pueblo brasileño jamás autorizó una enmienda constitucional que congela el gasto en educación, salud y tecnología por veinte años, exceptuando los pagos de la deuda pública, ni autorizó la privatización en especial en el área del petróleo”.