Con un breve discurso, de impronta nacionalista y haciendo énfasis en el proteccionismo, Donald Trump asumió como el presidente número 45 de Estados Unidos. El nuevo mandatario aseveró que, de ahora en adelante, «es el pueblo» y no la burocracia de Washington «el que toma el poder».
Trump añadió también que «todo se decidirá, se comprará y se invertirá» si «sirve a los Estados Unidos, porque hemos gastado millones en el exterior, mientras la infraestructura estadounidense ha caído. Una a una, las fábricas han cerrado, sin pensar en los millones de estadounidenses. La riqueza de la clase media se ha salido de nuestros hogares. Pero ese es el pasado. Y ahora estamos viendo hacia el futuro. Este país comenzará a ganar de nuevo, como nunca antes» indicó. En otro pasaje de su alocución, señaló: «no hay demócratas ni republicanos, sino solo patriotas». El mismo concepto aplicó a las diferentes minorías que componen la sociedad: «seamos negros, marrones o blancos, todos tenemos la misma sangre roja de los patriotas», subrayó.
Sobre la inmigración, declaró que “hemos defendido a otros países mientras nos negamos a defender nuestras fronteras” y luego hizo mención al terrorismo y a ISIS: “vamos a reforzar todas las alianzas contra el terrorismo radical islámico. Lo vamos a erradicar completamente: de la faz de la tierra”.