Este resultado implica el cumplimiento de la meta fiscal establecida en el acuerdo Stand-By con el Fondo Monetario Internacional, el cual era uno de los compromisos asumidos para el desembolso de US$ 11.000 millones en marzo (la mitad de los desembolsos previstos para el 2019 por el FMI).
La reducción en el déficit primario observada en 2018 se obtuvo pese a que los recursos del sector público mostraron una caída de 0,4% del PBI en relación a 2017, lo que en la práctica implica que el esfuerzo fiscal de 2% del PBI. Los gastos primarios se redujeron 2% del PBI frente a 2017, lo que implica que en términos del producto volvieron al nivel que mostraban en 2012.
En términos estructurales, el gasto primario acumula una reducción de 4 puntos del PBI en relación a 2015, producto de un alza de 0,4 p.p. en las prestaciones sociales y una baja de 4,4 puntos en el resto de las líneas.
Para el cierre del 2018 estimamos un superávit primario para las provincias de 0,4 p.p. del PBI, lo que implica una mejora de 0,9 p.p. en su resultado respecto a 2017. Así, el déficit primario consolidado de la Nación y las Provincias sería de -2% del PBI, 2,3 p.p. menor que 2017.