Dujovne festeja “sobrecumplimiento” pero el «déficit cero» exige más ajuste

En medio de una profunda recesión y con niveles de inflación sólo superados por la hiperinflación alfonsinista, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne festejó este lunes los avances en el ajuste fiscal: “Hemos sobrecumplido las metas fiscales del primer trimestre”. Pero el objetivo de “déficit cero” comprometido con el Fondo Monetario Internacional (FMI) requerirá recortes mucho más profundos del gasto.

Según explicó Dujovne, “llevamos 16 meses consecutivos de caída del gasto primario en términos reales”. Entre enero y marzo se registró un superávit primario de 10.347 millones de pesos gracias a una caída de 14% del gasto público en términos reales, cuando en el mismo período del año pasado hubo un déficit primario de 31.001 millones. Sin embargo, el déficit financiero (que incluye los intereses de la deuda) creció un 32% en marzo.

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Así, el primer trimestre cerró con un superávit primario de 10.347 millones de pesos, gracias a un incremento de los ingresos fiscales del 39,8% frente a un aumento de gastos de 31%. El principal ajuste fiscal se registró en el área de las prestaciones sociales, que apenas aumentaron 29,7%, casi a la mitad de una inflación que superó el 54% interanual en marzo. Estos números implican un “sobrecumplimiento” de las metas acordadas con el Fondo, que establecía un piso de superávit fiscal de 6 mil millones de pesos para el primer trimestre.

Pero si se toman en cuenta los pagos de capital y de intereses de deuda, queda claro que las cuentas nacionales están lejos de haber mejorado. Sólo en marzo el pago de intereses aumentó un 58,7% (23.194 a 36.801 millones de pesos), lo que llevó el rojo financiero a 49.838 millones (un 31,5%). Considerando el primer trimestre de conjunto, el pago de intereses pasó de 60.522 millones de pesos en 2018 a 125.129 millones de pesos, lo que implica un aumento de 106,7% (0,6% del PBI).

Con este aumento del peso global de los pagos de deuda, sumado a la tendencia a la baja en la recaudación, la promesa de avanzar con el «déficit cero» exigirá más recortes en el gasto primario, lo que hasta el momento se ha resuelto sobre todo con recortes en las partidas destinadas a subsidios (lo que genera aumento de tarifas y más inflación) y a todo tipo de prestaciones sociales.

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