El 77% de las legisladoras porteñas sufrió violencia política por razones de género

El Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) realizó un estudió según el cual reveló que el 77% de las legisladoras porteñas sufrió situaciones de violencia política por motivos de género. Informe político dialogó con las legisladoras Laura Velasco y Amanda Martín sobre este tipo de violencia.

El informe «Violencia política por razones de género: hallazgos de la investigación en la Legislatura de CABA 2021», surge de las entrevistas a 44 diputados y diputadas de la Legislatura porteña que mantuvieron en reserva sus identidades. A su vez destacó que el 94% de los agresores fueron hombres.

Dentro de los datos, el informe reveló que al 82 % de las legisladoras la violencia le afectó su bienestar emocional, el 59 % fue violentada por alguien de su mismo partido y el 47 % advirtió que el agresor no sufrió ninguna consecuencia.

https://twitter.com/EquipoELA/status/1477991865299480576

En relación con el estudio de ELA, Laura Velasco, legisladora porteña por el Frente de Todos y presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud, afirmó ante este medio: «Todas vivimos situaciones de violencia política en la legislatura». En la misma línea mencionó que dichas situaciones «están naturalizadas, hay situaciones que son mucho mas explicitas y violentas en grado de agresión y hay otras que están mas asumidas lamentablemente en lo cotidiano».

Respecto a un caso específico que le tocó vivir contó que «un legislador que intento defender la postura del oficialismo de la Ciudad a los gritos, identificándome, en relación a una temática que se refería a la violencia de género, con una actitud muy agresiva», recordó la legisladora. «Esa modalidad no la había llevado adelante contra un legislador varón», agregó en referencia a la diferencia de género.

Además, explicó que «fuimos parte de quienes desde los distintos bloques impulsamos que se pudiera llevar adelante la investigación». Respecto a ello, recordó que «la violencia política esta incorporada a la ley nacional ya como una figura en la ley 27.533 desde el año 2019».

En la misma línea, expresó «en la legislatura cuando existe una situación de violencia política se hace un planteo a la Comisión de ética en verdad no esta funcionando un protocolo especifico de violencia política por motivos de género». Allí mencionó el caso de Ofelia Fernández, legisladora que ha denunciado violencia en la Legislatura: «hoy el hecho está en manos del Comité de Ética de la Legislatura», agregó.

«El estudio de ELA se hace en el mismo momento en que están sucediendo estas situaciones y el dialogo entre legisladora de distintos bloques nos encuentra dialogando con esta presentación de la investigación de ELA pensando de cara a pensar en el año que viene cuales son las acciones que vamos a llevar a delante para poner en marcha algún tipo de protocolo específico», explicó la legisladora.

Velasco se manifestó a favor de la perspectiva de género a la hora de legislar, la paridad de género, y que las presidencias de las comisiones también puedan ser presididas por mujeres. En ese sentido, recordó que «hoy en la legislatura porteña ninguna presidenta de bloque es mujer».

Por otro lado, es estudia marca que la sede del partido político y el recinto constituyen los espacios donde varones y mujeres experimentan las mayores brechas. «La voz de la mujer es poca en los recintos. Las mujeres no se animan a hablar, es difícil hablar por primera vez. Hay que pelearse, imponerse», manifestó una legisladora. Del mismo modo, al momento de responder acerca de los espacios donde se sienten más expuestas al tipo de situaciones mencionadas, el 82 % de las mujeres remarcó que en internet y redes sociales.

En este contexto, la legisladora por el Frente de Izquierda Amanda Martin sostuvo ante Informe Político: «Por mi condición de mujer no he vivido situaciones de violencia política en la Legislatura. Mayormente provienen por mis posiciones políticas en todo caso. Como mujer indudablemente no estoy exenta a la discriminación y la opresión que sufrimos dentro de esta sociedad».

Respecto a los espacios dentro de la legislatura manifestó: «La Legislatura no ha querido apoyar declaraciones contra el abuso sexual hacia actrices, por ejemplo, que he presentado. El gobierno destina cada vez menos presupuesto al área de mujer, y la atención y prevención de violencia. Tampoco a que haya un centro integral de la mujer cada 50.000 habitantes, entre otros».

«Puede que haya comisiones de ética en la Legislatura para recibir denuncias, pero evidentemente no alcanza porque dicho lugar no es una isla, hay que combatir la violencia en todos los planos», agregó. Y en relación a ello mencionó que ha denunciado en varias oportunidades en la Legislatura que las mujeres «tenemos los trabajos peor remunerados, menos calificados, precarizados».

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VIOLENCIA POLÍTICA COMO VIOLENCIA DE GÉNERO

Según ELA, la violencia política contra las mujeres es «cualquier acción, realizada de forma directa o a través de terceros que basada en su género, cause daño o sufrimiento a una o varias mujeres, y que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de sus derechos políticos”.

Según el informe, «la gran mayoría de las mujeres que experimentaron situaciones de violencia no realizó otras acciones más que comentarlo con alguien, evidenciando que a pesar de que el problema es extendido, hay una carencia de mecanismos efectivos para resolverlo».

https://twitter.com/lauravelascook/status/1480653792693604357

Respecto a lo analizado en el estudio, tan solo, el 27 % acudió «a una instancia competente» para resolver el problema dentro de su partido político, apenas un 7 % terminó la relación con quien o quienes causaron esa situación, otro 7 % formuló una denuncia penal contra la persona que causó esa situación y el 7 % restante se fue del partido.

Por último, el 61 % de encuestadas sostuvo que las leyes y normativas existentes en materia de violencias contra las mujeres y LGBTIQ+ son necesarias, pero no alcanzan para combatir la violencia. «Hace falta un cambio cultural. La situación identificable sobre una cuestión existente y microviolencias que tienen un impacto mayor en la política», concluyó una legisladora.

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