El BCRA emite al 31% anual y complica las expectativas de descenso inflacionario

Según datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) el pasado 4 de octubre, la máxima autoridad monetaria de la Argentina está emitiendo moneda a un ritmo interanual del 31%, lo que supera con creces las previsiones inflacionarias de la propia entidad (de un techo de 17% para 2017, superado ya en este mes de octubre).

Según la concepción monetarista de la economía -difundida principalmente por Milton Friedman y la famosa Escuela de Chicago, con amplia influencia entre los economistas vinculados al gobierno-, la inflación está directamente vinculada con la emisión monetaria, es decir, con la famosa maquinita de imprimir dinero. La campaña de Cambiemos se cansó de amplificar esta idea y la crítica derivada a la estrategia del kirchnerismo de fomentar el crecimiento económico por la vía del consumo, “poniéndole dinero a la gente en el bolsillo” para que gaste y de esta forma alimente un círculo económico y productivo desde abajo.

Pero por el momento el BCRA parecería no estar actuando en sintonía con los principios defendidos por los monetaristas y continúa ampliando la base monetaria a un ritmo interanual del 31,2%. Según el informe citado, la emisión monetaria se encuentra creciendo a más del 10% interanual en términos reales lo que, según esta misma concepción económica, se constituiría en un obstáculo absoluto para el descenso de la inflación por mucho que se enfríe la economía a base de tarifazos, paritarias a la baja y reducción del poder adquisitivo del salario y de las diversas prestaciones sociales.

El Indec anunciará el jueves su estimación inflacionaria -Índice de Precios al Consumidor o IPC- para el mes de septiembre, pero según diversos estudios privados ésta no sería menor al 1,5% (algunas consultoras como Economía & Regiones anticipan un 1,7%) lo que llevaría la inflación acumulada desde principios de año a superar el techo máximo de 17% establecido por el BCRA para 2017. Estas previsiones económicas privadas destacan el impacto de aumento de los alimentos (sobre todo frutas y verduras) y los nuevos tarifazos en servicios. Siendo desde el gobierno ya se anticipó que buena parte de la nueva ola de aumentos (electricidad, gas, transportes, combustibles y varios otros ítems) se concretarán después de las elecciones de octubre, lo más probable es que la inflación de 2017 supere los 20 puntos y que en los últimos dos meses del año esté aún por encima del rebrote inflacionario de septiembre y notoriamente alejada de las previsiones de una inflación menor a un punto del BCRA para el último cuatrimestre.

El mismo Fondo Monetario Internacional señala en su último informe una previsión inflacionaria para este año en nuestro país de 22,3%, en línea con los pronósticos privados pero cinco puntos por encima del techo fijado en su momento por el BCRA. También es más modesta la previsión de crecimiento del organismo internacional, que anticipa un 2,5% para el próximo año, mientras que el equipo económico oficial espera un punto más, según se anticipa en el proyecto de presupuesto 2018 (que comenzará a debatirse en el Parlamento en diciembre o enero, luego de la nueva conformación surgida de las elecciones de octubre).

Este escenario de una inflación que se niega a morir pese a los recurrentes entierros definitivos que anuncia Marcos Peña en sus informes mensuales a la Cámara de Diputados, marca una inercia para 2018 que pondrá en problemas las previsiones inflacionarias aún más optimistas plasmadas en el proyecto de presupuesto de entre 10 y 15%. Aunque aún no se han fijado las metas para el próximo año del BCRA, ya el gobierno viene anticipando que las paritarias tendrán ese ideal 15% como techo absoluto.

Scroll al inicio