El Banco Central emitió un comunicado donde asegurá que en función de «las condiciones internacionales, sumadas a algunos factores locales, generaron una situación de inestabilidad en el mercado cambiario»m decidió mantener la tasa de referencia en 40%.
«La decisión inicial del Banco Central de la República Argentina (BCRA) fue la de apelar a las
intervenciones cambiarias para contener la depreciación del peso, con el objetivo de garantizar el proceso de desinflación. Con el correr de los días, y en la convicción de que los movimientos observados reflejaban un shock más profundo sobre los mercados emergentes y no un episodio aislado de volatilidad en los mercados financieros, el BCRA fue reduciendo la magnitud de sus intervenciones y permitiendo un deslizamiento mayor del tipo de cambio», agrega.
«El mismo tiempo, el BCRA incrementó la tasa de política monetaria en 1275 puntos básicos, hasta que alcanzó un 40% el 4 de mayo, con el fin de preservar el proceso de desinflación. El corredor de pases de 7 días fue ampliado hasta quedar el pase activo en 47% y el pasivo en 33%. La amplitud excepcional del corredor tuvo el objetivo de permitir que el rendimiento de los activos domésticos pudiera moverse más libremente para responder a shocks de alta frecuencia», argumenta.
Finalmente, enumera una serie de puntos sobre su política monetaria:
1. El BCRA reafirma su régimen monetario basado en el uso de la tasa de interés como instrumento, dentro de un esquema de tipo de cambio flotante que permite absorber shocks (especialmente de origen externo), con intervenciones excepcionales en el mercado de cambios cuando juzgue que existen dinámicas disruptivas que puedan alterar el curso de la desinflación.
2. En la medida en que la inestabilidad de los mercados se modere, el Banco Central normalizará su esquema operacional, volviendo a un corredor de pases más angosto que permita transmitir de manera automática la tasa de política al resto de las tasas de interés.
3. Respecto al nivel de la tasa de referencia, el Banco Central considera que, al ubicarse la inflación por encima de lo proyectado en lo que va de 2018 y al enfrentarse un escenario de mayor inestabilidad de los mercados emergentes, se requiere para el futuro próximo un nivel de tasa reales de interés significativamente superior al observado antes de los últimos cambios.