La dirección del Correo Argentino comenzó a aplicar el plan de ajuste que se venía anunciando hace meses. Esta semana, amparados en la figura del “procedimiento preventivo de crisis”, los trabajadores de la empresas recibieron la confirmación de que no cobrarán el sueldo de enero con el aumento de 5% acordado por las paritarias del año pasado. Y se espera que de un momento a otro comiencen a llegar los telegramas de despido.
La nota recibida por los trabajadores este miércoles planteaba: “Nos veremos obligados a posponer el incremento salarial del 5 por ciento originalmente previsto para enero de 2018 como parte de un conjunto de medidas que se deben seguir negociando”. Para los delegados de los cuatro sindicatos que cubren la representación gremial en el Correo, la noticia constituiría el primer paso en el proceso de ajuste y desguace planeados para la empresa.
Actualmente el Correo Argentino cuenta con 16.600 empleados pero, según publicó La Nación a fines del año pasado, el Poder Ejecutivo dio el visto bueno a un plan de reforma de la empresa con el fin de reducir sus gastos operativos que incluye la reducción de entre 1700 y 2500 puestos de la plantilla (incluyendo despidos, retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas), eliminación de aportes a los gremios y propuesta de paritaria cero para 2018.
Ya desde 2017 se viene aplicando una reducción de personal paulatina, a razón de unos 35 puestos por mes, tasa que para este año espera elevarse a 100, además de la baja de unos 500 contratos de personal temporario (ya se han eliminado unos 2500 desde la asunción de Mauricio Macri). También se plantea bajar los gastos operativos y aumentar las horas de trabajo semanales (hoy jornadas de seis horas diarias).
La nota interna en la que se anticipa el no pago del aumento acordado lleva la firma del presidente de la empresa, Luis Freixas Pinto, y del director general ejecutivo, Gustavo Papini, y justifica la medida planteando que la empresa no puede afrontar más una situación deficitaria derivada de una “fuerte reducción del mercado postal” y de la “falta de aplicación de medidas de contención del gasto”.
Los cuatro gremios del Correo -la Asociación de Trabajadores de la Comunicación (Aatrac), la Federación de Obreros Empleados de Correos (Foecyt), la Federación de Obreros y Empleados del Correo Oficial y Privados (Foecop) la Federación de Empleados Jerárquicos (Fejeproc)-habían comunicado el martes su rechazo a cualquier estrategia de recorte de personal. Frente a esta definición, los directivos del Correo manifestaron en su nota que la empresa “continuará haciendo todos los esfuerzos necesarios para reducir el déficit, incluyendo también un ajuste de costos indirectos laborales y se compromete a evitar despidos por todos los medios a su alcance”.
Más allá de ese compromiso formal, se sabe que el plan de reestructuración de la empresa sigue vigente y los trabajadores mantienen su estado de alerta, en el marco del que se organizarán asambleas y reuniones de delegados durante la próxima semana.