Aunque después de la renuncia del Ministro de Economía Nicolás Dujovne, el Fondo Monetario Internacional pone en duda el arribo de su misión técnica al país, sí hubo contactos con el candidato vencedor de las PASO del domingo 11 de agosto, el candidato del Frente de Todos Alberto Fernández.
Según trascendió, autoridades del organismo financiero internacional se comunicaron con Fernández en la semana, en medio de la corrida cambiaria que finalmente el compañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner contribuyó a frenar con su diálogo con el presidente Mauricio Macri, en el que se comprometió a ayudar al gobierno a lidiar con la crisis financiera post elecciones. En busca de llevar confianza a los mercados, también el candidato bonaerense del Frente de Todos, Axel Kicillof, también se habría comunicado con el presidente del Banco Central Guido Sandleris, a quien conoce desde la universidad.
En declaraciones públicas, Fernández aseguró que “el acuerdo con el Fondo está absolutamente incumplido” por el gobierno de Macri. Y añadió: “No se cumplieron los objetivos inflacionarios, de crecimiento, ni siquiera los fiscales, con este aumento del gasto se va a cumplir menos”. Luego de su comunicación con Macri, también le pidió que “se ponga a renegociar con el FMI, porque lo que él firmó ya no existe más. Me gustaría que deje medianamente las cosas ordenadas con el Fondo”.
El economista Hernán Lacunza, quien reemplazó a Dujovne y hoy se reuniría con el presidente Mauricio Macri, será el encargado de recibir a la misión del Fondo, en los próximos días, aunque no participó directamente de ninguna de las negociaciones previas entre nuestro país y el organismo.
Más allá del FMI, también importantes fondos de inversión buscan contacto con Fernández, a quien ya se considera virtualmente como el nuevo presidente del país. Desde el City se lo invitó a un encuentro en Nueva York para intercambiar con los fondos sobre sus políticas para la economía nacional, pero por el momento Fernández no confirmó ninguna intención de viajar a EEUU en plena campaña, lo que podría ser considerado como un gesto de “sumisión”.