El fracaso de Independiente, con Ritondo y Grindetti en el centro de la escena

La temprana e intempestiva salida de Fabián Doman de la presidencia de Independiente puso de relieve la urgencia económica y el desmadre político en el que se encuentra el club de Avellaneda, al mismo tiempo que desnuda los conflictos internos en una dirigencia copada por intereses partidarios: “El PRO me trajo más problemas que beneficios”, confesó el ahora expresidente sobre dos figuras amarillas estelares que participaron del armado y quedaron envueltos en problemas, Grindetti y Ritondo, sin coordinación alguna.

Los dos dirigentes amarillos son precandidatos a gobernador por la Provincia de Buenos Aires y, al momento de conformar la nómina, jamás imaginaron que la situación los superaría en tiempo y forma, sobre todo al ahora ex mandatario de la entidad. El rol del conductor y el desarrollo de la nómina fueron obra y gracias del ex ministro de Vidal que ahora aparece indicado como «el padre del desastre», como señala uno de sus rivales internos dentro de la estructura del partido.

Una fuente amarilla indicó ante IP que los problemas en el club «fueron múltiples desde el principio» pero mencionan que «la situación deportiva los desbordó», lo que terminó de desequilibrar al titular del club. En cuanto al futuro del club, las dudas son varias ya que los protagonistas PRO están dedicados exclusivamente a sus campañas, peleando por apoyos, y la situación requiere compromiso total.

En el caso de Ritondo, su aval pasa por María Eugenia Vidal y, dicen, que Macri se suma aunque Grindetti posee un vínculo más sólido con el ex presidente, de décadas de trabajo. Además, el dirigente de Lanús tiene la banca de Patricia Bullrich, quien públicamente dijo que su candidato a gobernador es el jefe comunal de Lanús. Los intendentes, sobre todo tras la situación en el Rojo, comenzaron a abrir puertas y abrieron diálogos porque consideran que la crisis en Independiente puede tener un correlato electoral.

Los problemas institucionales terminaron de desnudarse el martes por la tarde, cuando Fabián Doman publicó una extensa carta en la que hizo pública su renuncia e incluyó en los motivos una crisis económica de la cual se declaró incapaz de solucionar que arrastró al club a una mala campaña deportiva.

El presentador de televisión había sido la cara de la campaña electoral junto al periodista deportivo Juan Marconi, quien ya había renunciado a su cargo de vicepresidente segundo por las fuertes internas y luego dio marcha atrás.

Un armado PRO con una cara mediática y conocida

Esta sorpresiva decisión que desconfiguró el panorama del club de Avellaneda se constituye como el epílogo de una historia que comenzó con un armado político del PRO con el fin de derrotar a Hugo Moyano después de más de ocho años.

El periodista llegó de la mano de Unidad Independiente. El peso político y el supuesto apoyo económico estaban sobre las figuras de Grindetti y Cristian Ritondo, diputado nacional y exministro de seguridad de PBA, el armador del espacio. A ese rompecabezas, de todos modos, le faltaba una figura reconocida mediáticamente que se transforme en la punta de la pirámide del proyecto. Ninguno de los dos partidarios del PRO iba a dejar de lado sus proyecciones políticas para comandar desde la presidencia al club de Avellaneda.

Después de una serie de negociaciones, Fabián Doman aceptó la propuesta cuando aún era conductor de Momento D, en canal Trece. Por otro lado, completó el esquema Juan Marconi, también periodista, conductor en ESPN e hijo del reconocido árbitro y abogado Guillermo Marconi.

 

Derrotar al moyanismo, la única premisa

En octubre de 2022 se celebraron unas elecciones históricas en Independiente, con el caudal de participación más alto, un récord de casi 16.000 socios que votó por la salida del moyanismo y puso a Unidad Independiente al mando del club con el 72% de los votos. Este finalmente fue el único acierto que se auto atribuyó Fabián Doman: haberse animado a ser la cara de la campaña para lograr «sacar a Hugo Moyano y a Yoyo Maldonado del club».

Durante la asunción, en la primera plana aparecían el presidente Doman y sus dos vices, Grindetti y Marconi, pero también se hacía presente en el cuarto lugar el armador: Ritondo. No sólo que estuvo en la misma posición que los tres elegidos sino que también tomó la palabra, aunque sólo posee el cargo testimonial de Representante de Socios.

La principal prédica presidencial giró en torno a destronar a Hugo Moyano del poder, aunque su gestión no parecía tener demasiados argumentos. La primera decisión importante fue despedir a Julio Falcioni sin tener un reemplazante definido. Después de muchas negativas, llegó en su lugar Leandro Stillitano, un entrenador sin experiencia en Primera División que fue echado poco tiempo después.

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La lluvia de inversiones que nunca llegó y la recriminación a Grindetti: “Sin plata es imposible”

Más allá del presente de la institución, otra de las razones que enumeró el conductor televisivo en su comunicado fue el apoyo político y económico que le habían prometido y nunca llegó. «Es evidente que no se han encontrado las herramientas para ayudar a Independiente. Razón por la cual presento mi renuncia al cargo de presidente del club», expresó el periodista, quien apuntó contra parte de la Comisión Directiva: «Compromisos económicos que no aparecieron. Como tampoco un proyecto económico-financiero acorde al club. No era mi tarea confeccionarlo ni prepararlo. En una Comisión Directiva los roles se diversifican», señaló.

Detrás de la renuncia de Doman aparecen, además de la grave situación económica, las grietas de la interna dirigencial que también se encuentra atravesada por Juntos por el Cambio. En su comunicado, el periodista le agradeció a Ritondo, «que siempre me apoyó en todo», pero omitió mencionar a Grindetti.

El ex presidente manifestó que se hicieron muchas cosas en el club de Avellaneda, pero en el aspecto económico nunca hubo una mejora y se desligó de esa labor: «El proyecto económico no lo vi nunca. Grindetti era el responsable. No digo que no laburó, quizás no le salió», criticó. Además, reprochó: «Había mucha gente que prometió recursos y nunca aparecieron”. «Había que entrar con plata. ¿Entramos? No. ¿Es un error de nuestra gestión? Sí», reconoció Doman, quien espera que luego de su renuncia se efectúe un ingreso de dinero: «No sentí ser un estorbo para la famosa inversión que nunca llegó. Espero que sí». «Si a mí no me prometían ese plan consistente y económico, no aceptaba el desafío. No por un tema de vanidad, sino porque sin plata es imposible», explicó.

La renuncia de Doman prefigura un panorama sombrío para una Comisión Directiva armada al calor de la oposición a Moyano, con la injerencia del PRO y que ahora será conducida por el intendente PRO de Lanús y actual precandidato a gobernador. Mientras tanto la conclusión de Doman es clara, al afirmar que quedó estigmatizado por la figura del PRO en Independiente: “Me trajo más problemas que beneficios”.

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