Puertas adentro, Mauricio Macri está convencido de que determinados jueces no tomaron acciones para evitar la corrupción kirchnerista. Por eso, armó una reunión para remover a magistrados en la que participaron el jefe de asesores del Presidente, José Torello; el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas; el ministro de Justicia, Germán Garavano; y el consejero de la Magistratura Juan Bautista Mahiques.
En ella, según Clarín, se trazaron dos listas de jueces apuntados. Una de “alta prioridad” y otra que quedará para una segunda etapa. En cuanto a la purga saben que no hace falta hacerla de fondo ya que «si echás a los más emblemáticos, el resto va a terminar de entender que ya no pueden seguir en la joda».
La primera lista está compuesta por el juez de la Sala I de la Cámara Federal, Eduardo Freiler; el juez federal, Daniel Rafecas; y el administrador general del Consejo de la Magistratura, Juan Cubría. Por el juez de la Sala 1 utilizarán un argumento que ya le funcionó al PRO el año pasado. Freiler habría salido del país sin avisar ni pedir licencia. Ese mismo motivo fue una de las causas por las que el Gobierno consiguió el alejamiento del juez federal de La Plata Carlos Rozanzki, cuando también avanzaba un jury en su contra.