El Gobierno incumplió su propia meta de generación de energía eléctrica de fuentes renovables

La ley de fomento para el desarrollo de las energías renovables fue aprobada en 2015, casi a fines del mandato de Cristina Fernández de Kirchner, estableciendo fuentes y objetivos de producción que estuvieron lejos de cumplirse en la administración de Mauricio Macri.

La ley definía como renovables a las fuentes de energías no fósiles que puedan renovarse ilimitadamente: eólica, solar, bios (biomasa, biogás y biocombustibles) y pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (menores a los 50 MW). Y se apuntaba a que para 2017 el sector ya generara el 8% de la energía eléctrica, el 12% en 2019, el 16% en 2021, el 18% en 2023 y el 20% en 2025.

Pero en 2017 las fuentes renovables apenas aportaron el 2% y según el  informe de junio de CAMMESA este año sólo se llegó al 5,4%. La cifra implica una triplicación respecto de lo anterior, en un sector definido como prioritario por el gobierno de Cambiemos, pero también muestra que quedó muy lejos de los objetivos establecidos.

Maximiliano Morrone, director Nacional de Promoción de Energías Renovables y Eficiencia Energética, de la Secretaría de Energía, explicó al sitio Chequeado: “Las metas fueron pensadas para ser aprobadas entre 2013 y principio de 2014. Finalmente, esa ley se aprobó a fines de 2015. Hay casi dos años de diferencia, por lo que salimos bastante atrasados como para hacer lo que había que hacer para cumplir con el cronograma. Con los proyectos ya licitados y estimando cuánto va a aumentar la demanda, al 2021 deberíamos estar al 15%”.

Una de las herramientas utilizadas para avanzar en los proyectos de energías renovables fue el  programa RenovAr, por el que Camesa licita la generación de las diferentes energías renovables a empresas privadas y luego garantiza la compra de esa energía durante 20 años.

En los últimos dos años, las renovables que más crecieron fueron la eólica (que pasó de 227MV en 2017, a 750MV en 2018 y 1.017MV en 2019) y la solar (de 8MV en 2017, a 191MV en 2018 y 330MV en 2019). Este crecimiento se explica sobre todo porque sus precios son más competitivos (incluso menores que los del sistema eléctrico general).

Pero, más allá del precio, otra variable clave tiene que ver con la infraestructura de transmisión para que esa energía pueda ser utilizada. En este sentido, una de las mayores críticas al proceso de desarrollo actual del sector pasa por el avance de las licitaciones sin que las redes estén listas. Desde el Gobierno aseguran que el tema de las líneas de transporte está previsto en las nuevas licitaciones RenovAr.

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