Después de la polémica aprobación de la ley de reforma previsional de este lunes, la Cámara de Diputados volvió a sesionar y le dio media sanción cerca de la medianoche a la reforma tributaria, otro componente central del paquete de leyes económicas impulsado por el Gobierno. La aprobación, esta vez por un margen más amplio, también se consiguió con el apoyo de legisladores del bloque Argentina Federal, que responde a los gobernadores.
El oficialismo debió negociar numerosas modificaciones a los 250 artículos del proyecto para obtener la mayoría. El resultado final fue de 146 votos a favor, 77 en contra y 18 abstenciones. La mayoría de las abstenciones provinieron del bloque del Frente Renovador, que impulsaba un dictamen en minoría, aunque luego acompañó las modificaciones de varios artículos del proyecto. Graciela Camaño, referente del bloque masista, explicó: “En líneas generales, porque se trabajó muchísimo, estamos de acuerdo pero en cuestiones particulares en desacuerdo y tenemos un dictamen propio. Por eso, pedimos abstenernos de votar el dictamen de mayoría”.
Parte de las negociaciones tuvieron que ver con las negociaciones en curso hace semanas con gobernadores como el tucumano Juan Manzur, por lo que se retrocedió con el plan de aumentar los impuestos para las bebidas azucaradas, o la fueguina Rosana Bertone, que negoció que la baja a los impuestos para la importación de productos electrónicos sea gradual. También se eliminó el impuesto al vino y a los espumantes, pero no a las cervezas, aunque se redujo de 17% a 14% (8% en el caso de las cervezas artesanales).
Uno de los aspectos clave del proyecto es la derogación del Fondo del Conurbano (solventado con el 10% de Ganancias y con un tope de 650 millones de pesos) y la distribución del 20% de lo recaudado por el impuesto a las Ganancias (que se derivaba a la ANSES) entre las provincias y Nación por el sistema de Coparticipación federal. El sistema previsional ahora se financiará con la totalidad de la recaudación del impuesto al cheque.
Otros puntos centrales del proyecto aprobado incluyen impuestos a la renta financiera a personas físicas, del 5% en plazos fijos y títulos, y fija una reducción de los aportes patronales en forma gradual y la reducción del impuesto a las ganancias de las empresas. Uno de los puntos más polémicos, que estipulaba que parte de las indemnizaciones por despido o retiros voluntarios paguen impuesto a las Ganancias, se modificó para establecer que esto sólo alcance a las indemnizaciones de personal con “cargos directivos y ejecutivos de empresas públicas y privadas” que excedan los montos indemnizatorios mínimos. También se suspendió el artículo que establecía que pagaran ganancias las cooperativas destinadas a cuestiones financieras y el impuesto de transferencia a los inmuebles.
El diputado del PRO Luciano Laspina, encargado de explicar el proyecto, señaló: “Es un proyecto ambicioso, gradual, que incentiva la inversión, formaliza el mercado laboral y mejora la competitividad”. El legislador aseguró que la ley permitirá bajar la carga tributaria en 1,5 punto del PBI en cinco años.
La mayoría de la oposición parlamentaria aclaró que no acompañaría el proyecto por considerar que la reforma tributaria “forma parte del paquetazo de reformas neoliberales que el Gobierno tuvo escondida toda la campaña y vio la luz ni bien terminaron los comicios”, como manifestó el ex ministro de Economía Axel Kicillof, quien también denunció: “Es inefectiva para los propósitos que enuncia. Le perdona impuestos a los que más ganan y carga a los consumidores”.
Ahora el proyecto de reforma tributaria que obtuvo media sanción pasará al Senado y el Gobierno espera su aprobación antes de fin de año.