Según detalló el viceministro de Hacienda Sebastián Galiani, el Gobierno apuesta a bajar el gasto público primario del 42 al 32%, en un camino de reducción progresiva hacia 2023. El gasto público actual en relación con el Producto Bruto Interno (PBI) de nuestro país es uno de los más altos de América latina, junto con los de Brasil, Chile y Uruguay. En el otro extremo de la media se encuentran países como Guatemala, Nicaragua, Honduras, Bolivia y Paraguay. “El gobierno del Presidente Macri heredó un nivel de gasto público insostenible”, asegura Galiani.
Un componente estructural del paquete de reformas que Cambiemos está logrando aprobar, con mayor o menos dificultad, en el Parlamento en esta última quincena de diciembre tiene que ver con el equilibrio fiscal. Es un objetivo que hoy parece lejano, sobre todo si se tiene en cuenta el peso creciente de los intereses de la deuda externa que sigue contrayendo el Gobierno a ritmo acelerado.
Así lo explicó el viceministro de Hacienda, Sebastián Galiani, quien detalló que desde aquella crisis prácticamente se sumó otro Estado a la economía argentina, sin la correspondiente mejora en las prestaciones a los contribuyentes.
El paper elaborado por Galiani y su jefe de asesores Santiago Afonso, titulado “Gasto Público en Argentina: 1993-2017”, destaca: “Este es un desafío muy importante para el país; de lograrlo, por primera vez en nuestra historia, superaríamos un proceso populista sin crisis económica ni política. No solo ello, sino que, para lograrlo, necesitamos crecer al tiempo que reducimos el peso del estado en la economía significativamente; esto requiere también mejorar significativamente la eficiencia del Estado”. Según Galiani, basándose en estadísticas del Ministerio de Hacienda y del Fondo Monetario Internacional (FMI), el gasto público argentino se ubica 8 puntos » por sobre lo que se espera tenga un país con el nivel de PBI per cápita como el nuestro».
El nivel de gasto público consolidado (incluyendo a Nación, provincias y municipios) era del 23,3% en 1993 y del 25,6% en 2001, con el ajuste fiscal implementado por Duhalde en 2002 tres puntos para luego subir hasta el 26% en 2007 cuando Néstor Kirchner dejó el gobierno, alcanzar a un 34,9% en 2011 y llegar al 42,2% al final del último mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Con el gobierno de Macri el gasto se mantuvo estable en 2016 y se redujo a 40,4% durante 2017, siendo el sector subsidios el que más se redujo (de 15% en 2015 a 9% en 2017), seguido por Gastos de Capital (de 12 a 8%). Salarios y universidades se mantuvo estable en 16%, Prestaciones y PAMI aumentó de 47 a 53% y Resto del gasto primario también subió de 9 a 13%.
El objetivo oficial, a través de herramientas como el Consenso fiscal que hoy está terminando de aprobar el Senado y la ley de responsabilidad fiscal acordada por el gobierno y las provincias, es reducir el nivel del gasto a 37,4% en 2019, 34,9% en 2021 y 32,4% en 2023.
El estudio de Galiani afirma que si el gasto primario se mantuviese constante en términos reales, hacia el fin del próximo mandato presidencial “el gasto publico primario consolidado habría bajado aproximadamente 10 puntos del producto, sin crisis alguna, algo inédito no solo en Argentina, sino muy poco frecuente a nivel mundial”. “Este es un desafío muy importante para el país. De lograrlo, por primera vez en nuestra historia, superaríamos un proceso populista sin crisis económica ni política”, concluye.