Desde el Gobierno están dispuestos a apostar nuevamente por el avance de la reforma laboral. Esta vez la estrategia será el de dividir la reforma original en cuatro capítulos que se irán enviando por partes al Congreso a partir de mayo. El primero en ingresar será el referido al blanqueo laboral, aunque aún no se conoce la formulación definitiva del proyecto.
Si bien la base del proyecto son las conversaciones mantenidas con la Confederación General de los Trabajadores (CGT) a fines del año pasado, según reconoció el ministro de Trabajo Jorge Triaca a Ámbito Financiero, “de acá hasta que se mande al Congreso estimo que puede haber modificaciones”. “Nosotros no nos casamos con los proyectos, lo importante es que se discuta cómo generamos más empleo formal, cómo darles más herramientas a los trabajadores, esto es el fondo de la cuestión”, insistió.
Además del capítulo centrado en la necesidad de combatir el empleo informal, los otros tres plantean cuestiones vinculadas con la capacitación, la prevención de accidentes y las prestaciones de salud. En este primer proyecto de ley se busca avanzar en el blanqueo o “formalización” laboral, por lo que se supone que contará con poca resistencia legislativa, además de ya contar con el consenso gremial. El objetivo oficial es blanquear a unas 300 mil personas (de un universo de 4,5 millones de trabajadores en la informalidad) en el año previsto para la implementación, durante el que los empleadores recibirán un 100% de ayuda estatal con sus aportes, que luego se irá reduciendo gradualmente. Se plantea el reconocimiento de los aportes del trabajador (con un máximo de reconocimiento de antigüedad de 5 años sobre el salario mínimo de convenio), la fijación de multas hacia el sistema de seguridad social y la creación de un fondo de cese laboral, al que el empleado aportará mensualmente para ir construyendo su propia indeminzación por el fin del vínculo laboral.
Según el proyecto, el reconocimiento de los cinco años de antigüedad sólo tiene efectos a los fines jubilatorios y no se contabilizarán en caso de despido. Y si el trabajador acepta ingresar al blanqueo debe renunciar a su derecho a reclamar judicialmente por sus años sin aportes.
Más polémico será el ítem vinculado a las pasantías laborales. Según Triaca, “en este programa se contempla todo lo relativo con los programas de entrenamiento para el trabajo y las pasantías. Quiero aclarar que tanto el fondo de cese como la formación profesional estarán dentro del marco de los convenios de trabajo”. Así, la negociación de las pasantías quedará en manos de cada gremio, así como la forma del fondo de cese.
Respecto de las prestaciones de salud se prevé la implementación de una Agencia Técnica de Salud para “todo que se refiere a las prestaciones de salud para obras sociales, prepagas y el Estado para atender las demandas existentes y fijar criterios de homologación de para la provisión de salud”. También se prevé la presentación de una ley complementaria de la de Accidentes de Trabajo (ART) que apunte a establecer programas preventivos respecto de los accidentes de trabajo.