El macrismo celebró la atomización del sindicalismo

Pese a que cerca de 500 mil personas se movilizaron en su contra, el oficialismo encontró la forma de alegrarse por lo ocurrido hoy. El final del acto, con Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña y Héctor Daer teniendo que refugiarse de los trabajadores, fue tomado como una muestra de debilidad del sindicalismo, y en cierta forma lo fue: la multitud que convocaron los desbordó y dejaron en evidencia la incapacidad de canalizar los reclamos de los trabajadores.

A casi a un año de la primera marcha masiva contra el macrismo, los líderes de la CGT insistieron con lo mismo: amenazar con un paro sin fecha ni confirmación, a la espera de que el Gobierno cambie un rumbo que no hizo más que reafirmar.
En un hecho inédito en la historia sindical, los “gordos”, se dejaron tomar el palco por un “grupito”, como sostuvo Daer; demasiado simple para la tradición pesada de los gremios argentinos.

«La verdad es que nos preocupa cómo terminó esto. Esta movilización estuvo muy teñida de intereses políticos y eso se manifestó al final. Había sectores muy vinculados a lo que se fue del país que gritaban ‘volveremos, volveremos'», expresó Jorge Triaca, en la misma línea que los líderes de la CGT.

Con el poder prestado y testaferros de la construcción sindical de otros, Acuña, Schmid y Daer dejaron la unión sindical en terapia intensiva, lo que para el macrismo es más que un buen motivo para celebrar. Divide y reinarás.
«Muchos dirigentes gremiales no están siendo lo más francos posibles sobre el rumbo económico del país, que va a ser de crecimiento este año», salió a decir Marcos Peña, mientras el sindicalismo aún se pasaba facturas. «Lamentablemente, este año la política electoral se está mezclando con la agenda de trabajo que tenemos que hacer en conjunto», remató el jefe de Gabinete.

Con la los líderes de la CTA a 300 metros del paco y con Pablo Michelli afirmando que el “paro se hará aunque no quiera la CGT”, poco queda de la unión de las 5 centrales obreras. A eso se suma el pedido de Leonardo Fabre (APOPS), de que renuncien los tres triunviros. Fabre hizo público el pedido apenas unas horas después de que se fueran insultados, un hecho no menor, siendo que el titular de APOPS es del círculo de los Moyano, con especial cercanía con Pablo, quien viene amenazando con irse de la CGT desde hace tiempo. Esa amenaza podría concretarse en breve, al igual que la salida de la UOM. El gremio de los metalúrgicos fue uno de los que más movilizó para la marcha de ayer, porqué es también, el que más conflictos laborales viene enfrentando.

El desborde de hoy, fue también físico. El espacio elegido para concentrarse quedo absurdamente angosto para la multitud que marcho contra el macrismo. Como una analogía de la extinta ancha avenida del medio, dos de los tres oradores son parte del Frente Renovador, de Sergio Massa, quien no estuvo presente en la misma. En una sociedad cada vez más extremista, la hasta ayer conducción de la CGT, intentó hacer equilibrio entre dos posturas que parecen irreconciliables, y en apenas siete meses fue víctima de un fuego cruzado del que difícilmente se pueda recuperar.

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