El pedido de dimisión de Macron volvió a tomar las calles de París

Este sábado las calles de París volvieron a inundarse por una marea de manifestantes, que exigen la dimisión del presidente Emmanuel Macron, más allá de que la semana pasada haya prometido retroceder con los aumentos del combustible y congelarlo durante todo 2019. Los reclamos son mucho más globales y apuntan contra las políticas de austeridad del gobierno francés, que elimina impuestos a la riqueza y aumenta los que impactan en los sectores menos favorecidos.

Miles de “chalecos amarillos” manifestaban este sábado por las calles de la capital parisina, con menos violencia que en la semana anterior (cuando se registraron fuertes enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y numerosos destrozos en la zona de Champs Elysees). Pero está claro que la policía francesa trata de contener la movilización a fuerza de represión, ya que en las primeras horas de movilización ya se registraron por lo menos 1000 detenciones y por lo menos 30 heridos en las manifestaciones en distintos puntos de la ciudad.

Los primeros enfrentamientos de los manifestantes con la policía antidisturbios se produjeron en el mismo escenario que la semana pasada recorrió las portadas de los diarios de todo el mundo, con el Arco de Triunfo de fondo, cuando la movilización intentó avanzar por la calle Arséne Houssaye hacia el monumento histórico. Las detenciones aumentan minuto a minuto.

A media mañana (hora francesa), el primer ministro francés Édouard Philippe presidió una reunión de emergencia con los responsables de seguridad en el Ministerio del Interior para supervisar junto al titular de la cartera, Christophe Castaner, la marcha del dispositivo de seguridad programado para contener las protestas, que involucra a más de 90.000 efectivos policiales.

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