En el último mes de gestión de Guido Sandleris al frente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) se emitieron 285 mil millones de pesos, sobre todo con el objetivo de aprovechar el cepo y comprar dólares en el mercado cambiario. Más allá de la positiva suma de reservas en moneda extranjera, la brutal expansión de la base cambiaria puede achicar sensiblemente el margen para que la próxima administración pueda seguir emitiendo sin generar problemas con el dólar y los precios.
Una de las vías para la emisión fue por el abandonado mecanismo de “adelantos transitorios” (unos 40 mil millones), una suerte de préstamos para asistir al Tesoro. La estrategia se había abandonado en junio de 2018, luego de que Sandleris propusiera el objetivo de “emisión cero”, una política que se abandonó en septiembre pero que en noviembre fue récord.
En noviembre, la recaudación creció 58,2%, 10 puntos por encima de la inflación
El otro gran ítem que explica la emisión es el de la compra de reservas. La venta de dólares se vio reforzada por particulares que debieron deshacerse de sus divisas en el marco del cepo “hard” y también por el fuerte aumento de las liquidaciones de los exportadores, que pretenden adelantarse a un posible aumento de retenciones con el cambio de gobierno. Con este mecanismo se compraron 2.427 millones de dólares desde la instauración del cepo, lo que implicó la emisión de casi 131 mil millones de pesos.
El último elemento que explica el crecimiento de la base monetaria fue la reducción de stock de Leliq, que luego de la modificación del BCRA de noviembre implicó un aumento de base monetaria de 154 mil millones. Este incremento, sin embargo, no preocupa tanto a los economistas ya que se trata de dinero que permanece “encajado” en el Central y no circula.
En principio, la calma cambiaria del último mes da cuenta de que por el momento la enorme emisión de pesos no ha tenido un impacto directo en el mercado cambiario. Pero, según diversos analistas, el posible problema se presentaría en diciembre, cuando el exceso de emisión de noviembre conspiraría contra las necesidades del último mes del año que, junto con enero, son los meses en que el Tesoro necesita de más dinero.