El número dos del ministerio de Finanzas, Santiago Bausili, será investigado por el posible cobro de bonos del Deutsche Bank habiendo ya asumido como funcionario público. Bausili asumió como secretario de Finanzas de la cartera encabezada por Luis Caputo en febrero de 2016, pero igual habría cobrado un bono “diferido” por unos 100 mil euros.
Bausili, de 44 años, egresado del colegio Newman y licenciado en Economía por la Universidad Di Tella, había trabajado en el Deutsche Bank hasta antes de asumir como funcionario público. En los años noventa trabajó para el Chase Securities de Nueva York y luego de la fusión con el JP Morgan llegó a ocupar la vicepresidencia de Latin America Derivatives Marketing. Especializado en la venta a privados de los seguros de cesación de pagos de naciones endeudadas (Credit Defautl Swap o CDS), fue uno de los encargados junto a Alfonso Prat Gay de monitorear los vaivenes de la deuda argentina que entró en default en 2001. Luego saltó al Deutsche, donde conoció a Caputo, y llegó a dirigir la sucursal porteña de la banca alemana.
Ya como secretario de Finanzas habría cobrado un bono “extrasalarial” de 100 mil euros en cuotas y recibido 13.025 acciones de la entidad extranjera. Recibió pagos por alrededor de 123 mil dólares en marzo, mayo y septiembre de 2016 y en mayo de 2017. Y aún quedarían depósitos pendientes para este año.
La fiscal federal Alejandra Mángano decidió la imputación del funcionario, así como la solicitud de una serie de informes a diversos organismos del Estado. La causa, originada en una denuncia del diputado del FPV Rodolfo Tailhade, quedó a cargo del juez Claudio Bonadío. El legislador pedía se investigara a Bausili por los presuntos delitos de cohecho pasivo, tráfico de influencias, negociaciones incompatibles con ejercicio de funciones públicas, incumplimiento de los deberes de funcionario público y uso de información privilegiada.
Además del cobro indebido del bono y la recepción de acciones, Bausili se encuentra sospechado por el crecimiento injustificable de su declaración patrimonial de bienes, que en un año pasó de 14,2 millones de pesos a 31,8 millones (aumento del 124%). Se presume que los cobros del Deutsche Bank podrían haber sido derivados a la firma «Laguna I9 LLC», radicada en Deleware, Estados Unidos.
También se le cuestiona el no haberse excusado al momento de negociar desde el Ministerio de Finanzas con sus ex empleadores de la banca alemana, ya que si bien desde la cartera afirman que delega esos casos en el secretario Legal y Administrativo del Ministerio Carlos Augusto Lo Turco (también titular de una offshore radicada en Panamá desde 2006 y aún vigente), lo cierto es que el registro de Audiencias privadas confirma por lo menos cinco encuentros con directivos del Deutsche Bank en su despacho de Hipólito Yrigoyen al 250.
De este modo el número uno y el dos del Ministerio de Finanzas se encuentran con planteos judiciales por sus problemáticos vínculos con empresas privadas, posesión de empresas offshore, omisión de la declaración de estas relaciones y las posibles incompatibilidades derivadas de ello.