El Modelo Westminster y la sucesión de May

Por Marisú Ocaranza

Renunció la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, que anunció su decisión de dejar el cargo con un discurso cortito y al pie, al que no le faltó la veta emotiva y en el que hizo referencia al empoderamiento femenino, en alusión a Margaret Thatcher la tan polémica Dama de Hierro, que gobernó 28 años atrás.

¿Qué llevó a la ministra del partido conservador a optar por este final? Cómo explicó en sus palabras de despedida, la decisión fue impulsada por la, aparentemente insolucionable, crisis provocada por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. “Siempre lamentaré no haber sido capaz de culminar el Brexit” declaró al respecto.

Se espera que la mandataria abandone el cargo el próximo 7 de junio y ya hay varios candidatos que se pusieron en carrera para ocupar el rol y dirigir las políticas del Reino Unido. Quien la gane -sobre todo- deberá continuar con la difícil tarea de concretar el Bréxit de la mejor manera posible. Carrera que, se espera, deje a tantos en el camino como la guerra por sentarse en el trono dejó en Game of Thrones.

Se dice que el Reino Unido es un país de países, porque se compone de cuatro naciones soberanas e iguales: Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia. En este contexto, quien manda en el Reino tiene el poder de decisión sobre los cuatro y sobre cada uno de esos estados, y sus 66.04 millones de habitantes.

¿Cómo funciona el sistema político británico?

Se trata de una monarquía parlamentaria en la cual el monarca, en este caso Isabel II, es la cabeza del estado, y el primer o primera ministro es el jefe de gobierno. Este, a la vez debe ser el líder del partido con mayoría en la Cámara de los Comunes, la que vendría a ser nuestra cámara baja. Históricamente en el Reino Unido se alternaron el poder entre los conservadores y los laboristas, que son los partidos más importantes y decisivos.

Salvo contadas oportunidades en las que debieron formar coaliciones, siempre alguno de los dos partidos tuvo la mayoría necesaria para gobernar por sí solo. Es por estos motivos que suele hablar de la existencia de un bipartidismo, aunque según otras posturas esta denominación ya no es tan apropiada gracias a la aparición de nuevas propuestas.

Ahora ¿qué capacidad de acción tiene el primer ministro británico?, básicamente es el jefe de gobierno y, por lo tanto, maneja el poder ejecutivo: puede disolver el parlamento, tiene la facultad de nombrar a sus ministros y hasta de definir la fecha de las elecciones. Pero como todo gran poder también conlleva una gran responsabilidad, lógicamente, el primer ministro debe junto a su gabinete responder ante la reina y los electores.

Quien tiene ahora todas las fichas para ocupar el cargo liberado por Theresa May, es Boris Johnson, el ex ministro de relaciones exteriores que sin titubear expresó: «Nos iremos de la UE el 31 de octubre, con acuerdo o sin él”. Con semejante declaración Johnson, reconocido euroescepticista, dejó en claro que es proclive a salir de la Unión sin un acuerdo de retirada. Eso que tantos dolores de cabeza significó para May a lo largo de tres difíciles años, durante los cuales no logró llegar llegar a una negociación fructífera.

Queda entonces entender cuáles son las posibles repercusiones en el caso de que efectivamente haya una “salida dura”. El artículo 50 del tratado europeo da a los países miembros, la posibilidad de abandonar la Unión si así lo desean, siempre bajo determinadas condiciones expuestas en un acuerdo. Sin embargo, este artículo nunca había sido apelado, hasta ahora.

Entonces si finalmente el Reino Unido se va de la Unión Europea sin acuerdo, las consecuencias negativas no tardarían en llegar: la primera sería perder el privilegio de ser parte del mercado único, que hoy garantiza entre todos los países miembros la libre circulación de bienes, servicios personas y capitales, con todos los beneficios que esto significa. Además perdería su participación también en la unión aduanera lo que implicaría una suba en algunas tasas e impuestos.

Asimismo la libra perdería valor, algunas relaciones comerciales se verían afectadas, y además, sería el principio de un conflicto fronterizo entre las dos irlandas, la del norte que es miembro del Reino Unido pero dejaría de serlo de la Unión Europea junto con el resto, y la república de Irlanda que es un país por fuera del Reino pero por dentro de la Unión,

Por otro lado, un punto que algunos consideran positivo en el caso de una salida dura es que el Reino Unido recuperaría la capacidad de negociar sus propios acuerdos comerciales, sin la intervención Europea, fijando así aranceles y prerrogativas a gusto e piacere. Además dejaría de contribuir con el presupuesto de la Unión.

Además del de Jhonson, otros nombres del partido conservador que también suenan entre quienes apuestan a liderar el parlamento británico son Sajid Javid, Michael Gove, Jeremy Hunt, Andrea Ledson, Dominique Raab y Esther Mcvey.

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