La semana pasada, más de doscientos pequeños productores frutihortícolas nucleados en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) regalaron siete mil kilos de verduras en la plaza Belgrano, la principal de la capital de jujeña, ubicada frente a la Casa de Gobierno provincial. Reclaman intervención estatal para regular las importaciones que generan una competencia desleal, créditos blandos para reactivar la producción, una Ley de arrendamiento que les permita el acceso a una vivienda digna y una Ley de acceso a la tierra para poder aspirar a la propiedad de esas propiedades en las que viven y producen desde hace años.
Desde tempranas horas de la mañana miles de personas se fueron congregado en la plaza y se fueron engrosando las colas para acceder a las verduras traídas de distintos lugares de la provincia (principalmente de la localidad de Fraile Pintado, pero también de Finca El Pongo, Huella, Pampa Blanca y El Carmen) que los productores habían anunciado que repartirían gratuitamente a partir del mediodía. Diversas organizaciones de la economía popular de la provincia se sumaron solidariamente al reclamo de los productores.
Marcelo Cabero, del Movimiento de Trabajadores Excluidos-CTEP, explicó: “Los pequeños productores vinimos a mostrarle al señor gobernador que estamos fundidos, que hay muchos que han perdido su producción por no poder venderla y que estamos pasando muchas necesidades. Luego destacó que ante este escenario desolador prefirieron no descartar sus productos sino compartirlos con el pueblo jujeño como forma de “compartir un poco el sufrimiento que ambos tenemos, que es el hambre”. La necesidad popular respecto de los alimentos quedó demostrada por la masiva presencia popular en el “verdurazo”, que en algunos momentos convocó a miles de personas, en colas que daban vuelta a toda la plaza.
Cabero detalló que el grave contexto de “crisis productiva” que amenaza a los pequeños productores se debe a múltiples factores, entre los que destacó la baja en las ventas producida por el ingreso descontrolado de verduras de los países limítrofes, las prácticas abusivas de los intermediarios, los “altísimos” precios de los arriendos y el aumento de los costos en general (tarifazo energético, combustibles, insumos, etc.), lo que determina una ecuación en la que la ganancia obtenida “no alcanza ni para cubrir las deudas contraídas para producir”. “Son costos que no pueden seguir pagando los compañeros, toda la producción que hicieron fue al vicio, perdieron plata, ahora van a tener que migrar a trabajar a otro lado para poder pagar las deudas”, recalcó, denunciando también las consecuencias sociales de la crisis de los pequeños productores de verduras.
El referente de la CTEP exigió al gobierno un subsidio para los pequeños productores, como los que se le entregan “a las mineras, a las grandes empresas, al tabaco”. En ese sentido vienen exigiendo sin éxito hace tiempo una reunión con el gobernador Gerardo Morales para explicar la situación y detallar los motivos para avanzar en una Ley de arriendo que ponga tope a los alquileres de parcelas, un programa de aprovechamiento de tierras ociosas y exigir la intervención estatal en cuestiones tan básicas como la garantía de condiciones dignas de vivienda y de trabajo para los productores y trabajadores agrarios.
“Los productores no tenemos agua de red, los alquileres del arrendamiento son altísimos y el negocio está hecho para los intermediarios. Queremos eliminar ese negocio y que el Estado compre directamente a los productores, se ahorraría dinero y nosotros venderíamos a un precio más justo”, concluyó.
Antecedentes
El discurso respecto de la crisis de las economías regionales fue uno de los caballitos de batalla de la campaña electoral de Cambiemos a nivel nacional, pero evidentemente el año y medio de gestión de Mauricio Macri no sólo no ha logrado revertir esa crisis sino que la ha llevado a un punto terminal para muchas producciones, hoy convertidas en inviables por la modificación de la ecuación productiva. No le va bien a todo “el campo” sino apenas a los grandes productores agropecuarios concentrados que ya tienen garantizados canales para la exportación (y que hoy festejan la suba del dólar y siguen presionando con la no liquidación de divisas para que siga subiendo).
La profundización de la crisis de las economías regionales volvió a la primera escena noticiosa el 14 de septiembre de 2016 cuando productores de la provincia de Buenos Aires repartieron 20 mil kilos de verduras en la Plaza de Mayo (este “verdurazo” luego tendrá dos réplicas durante 2017). Pero un mes antes, con menos repercusión mediática, los productores frutícolas de las provincias de Río Negro y Neuquén habían regalado seis mil kilos de peras y manzanas en un “frutazo” regional que se constituyó en la primera de una serie de medidas de protesta y visibilización de una situación dramática que en mayo de este año desembocó en la declaración de “emergencia frutícola”, después de más de un mes de demora en la promulgación de la ley por el Ejecutivo.
Mientras retroceden mes a mes las hectáreas cultivadas con peras y manzanas, sus productores siguen reclamando por la falta de pago de varios meses del seguro contemplado en el “Programa Compensador para daños ocasionados por granizo de la Provincia de Río Negro”, que ni siquiera llegó a saldar las cuotas adeudadas del año 2016. Los productores de manzana además manifiestan su preocupación por la aceleración de las importaciones de la fruta. Según un reciente informe elaborado por Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), durante el primer cuatrimestre del año ingresaron al mercado local 533 toneladas de manzanas, 338 de ellas (el 65% del total) solamente en el mes de mayo. Si bien el volumen total sigue siendo bajo en relación con el consumo del mercado interno nacional, de alrededor de 75 mil toneladas de manzanas, la aceleración evidenciada durante mayo encendió nuevas luces de alerta.
Hace algunos días, también los productores de bananas de la provincia de Formosa organizaron un “bananazo”. El pasado viernes 30 de junio productores de bananas de la localidad formoseña de Laguna Naineck llevaron adelante una protesta en la capital provincial, regalando 5 mil kilos de bananas para protestar contra el ingreso indiscriminado de fruta importada (especialmente desde Paraguay), reclamar precios justos y la inclusión del sector en la emergencia agropecuaria por excesos hídricos recientemente aprobada.
Las economías regionales no gozan de buena salud y, más allá de las promesas electorales, el panorama a futuro se presenta como cada vez más complicado.