En las últimas semanas un nombre se repite con frecuencia y es el de Cristina Kirchner. Lo impulsan en el kirchnerismo, lo rechazan en el peronismo no K y lo analizan en los bloques del medio, que son peronistas y kirchneristas al mismo tiempo. El PJ tendrá elecciones el 17 de noviembre. La idea planteada por varios sectores es la de generar una competencia, pero es posible que, como casi siempre sucede, se termine apuntando a un candidato de consenso.
La ex presidenta no es muy afín a ocupar ese tipo de cargos, pero hoy sabe que es clave para negociar con otros sectores y armar un gran frente nacional para enfrentar las políticas de entrega y saqueo de La Libertad Avanza.
En la entrevista que CFK le dio al canal de streaming Gelatina se refirió a lo que considera que son los temas centrales que se deben debatir en la oposición. “No puede ser que el peronismo discuta solo, estamos locos. Tenemos que discutir con alguien más. Hay que discutir qué hacemos con la deuda”, planteó. En ese sentido, sostuvo: “Necesitamos que una parte de la dirigencia argentina se siente a pensar qué vamos a hacer con esta Argentina súper endeuda”.
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El acto de San Vicente fue una muestra clara de pensar en la unidad y fortalecer al peronismo. Estuvieron el gobernador Ricardo Quintela, la senadora Lucia Corpacci, Máximo Kirchner y La Cámpora. Solo faltó Sergio Massa, que por ahora mantiene silencio y busca acuerdos con Horacio Rodríguez Larreta en la ya perimida “ancha avenida del medio”.
Kicillof fue claro al plantear que “el peronismo va derecho al futuro” y llamó a construir “junto a las fuerzas populares una alternativa que permita rebatir y revertir la destrucción que está en curso. Vamos a organizarnos para luchar por el proyecto de país que nuestro pueblo se merece”. Y agregó: “Algunos pensarán que estamos para recordar el pasado, pero se equivocan: si vinimos tantos y tantas es porque estamos acá para construir el futuro”.
Más allá de que todavía no hay un líder claro para el 2027, el peronismo se empieza a ordenar y Axel Kicillof aparece como una figura central dentro del peronismo con las banderas tradicionales de un desarrollo económico con justicia social y soberanía política, pero pensando en “crear nuevas canciones” para volver a enamorar.
La idea de un sector que rodea al gobernador es mantener una posición firme de enfrentamiento a las políticas del presidente Milei, recorrer las provincias y mantener una agenda propia sin depender del kirchnerismo duro. De allí los conflictos con Máximo Kirchner y La Cámpora que todavia consideran que la agenda la debe mantener Cristina.