Desde el equipo de Sergio Massa destacaron que la tendencia, que venía creciendo desde 2020, tuvo un fuerte impulso con la llegada del ministro en agosto. Además, los números y la política en el año electoral.
Al margen del factor externo, claramente condicionado por el enorme préstamo que el Fondo Monetario Internacional (FMI), concedió a la Argentina durante el gobierno de Mauricio Macri, el financiamiento que precisa el país solo queda orientado a los acuerdos que se puedan alcanzar con el resto de los organismos internacionales.
Por fuera de las especulaciones de mercado, pero atados a las coyunturas políticas, eso préstamos también están relacionados con el poder que ejercen en esas entidades los países miembros.
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La prueba más cercana de esas relaciones se vió en septiembre pasado. «Si el ministro tenía como misión venir a destrabar la relación, podemos decir que es una misión cumplida», dijo Mauricio Claver Carone por esos días.
El entonces titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que antes negaba los desembolsos a la Argentina, se refería de ese modo a Sergio Massa. Los 2400 millones de dólares llegarían antes de fin de año.
Quien no llegaría siquiera a finales de septiembre sería el propio Claver Carone.
El exasesor de Donald Trump, de origen cubano, que le había ganado la pulseada para conducir el BID a Gustavo Béliz.
A Claver Carone lo empujó a la salida una denuncia anónima que había llegado por correo electrónico al Directorio Ejecutivo del BID acusándolo de violar las reglas éticas del banco.
El board contrató a la firma Davis Polk para que realizara una investigación que mostró evidencias de que Claver-Carone mantuvo una relación romántica con su jefa de gabinete, y ordenó aumentarle el sueldo más de un 40% en su primer año en el banco, durante la pandemia. El salario de la funcionaria llegó a US$420.000 por año libre de impuestos.
En la Asamblea de Gobernadores del BID, fue el propio Massa el que llevó el voto de Argentina para desplazarlo a Carone.
Los números de 2022
El año pasado los desembolsos de los Organismos Internacionales de Crédito (OIC), sumaron 5.023 millones de dólares.
El dato configura una cifra récord, de acuerdo con los registros de la Secretaria de Asuntos Económicos y Financieros Internacionales del Ministerio De Economía.
En materia de financiamiento internacional para el desarrollo es la cifra más alta de la serie histórica desde 1990, con un aumento de 27,5% con relación a 2021 y superando el anterior máximo de u$s 4.669 millones logrado en 2003.
Es notoria la aceleración de los desembolsos a partir de agosto del año pasado ya que el 77% -casi USD 4.000 millones- se realizaron entre ese mes y diciembre.
El ejemplo del BID es clave para ese despegue de los números, ya que representan el 45% de los fondos recibidos por Argentina.
“El acuerdo alcanzado con el BID es el resultado del trabajo articulado para lograr un paquete de Financiamiento Especial para el Desarrollo que le permitirá a la Argentina poner en marcha programas claves en infraestructura, salud, agua y turismo”, precisaba Massa en septiembre.
Muchas de esas iniciativas se desarollan en este 2023 y le sirven al Gobierno para ejecutar y mostrar gestión en el año electoral.
Además, el Ministro también anticipaba que los equipos técnicos «se encuentran en etapas avanzadas de discusión para definir el programa de operaciones de crédito del país para 2023, que se espera que sume al menos US$1.800 millones».
Los otros frentes
El tema FMI se está sorteando con las revisiones trimestrales, que Argentina recibe desde la firma del acuerdo. Van tres y los números del ahorro/ajuste fiscal acompañan esos compromisos.
Está la cuestión de las exporciones y el cruce con la fuerte sequía que azota gran parte del país. Se anticipa una caída histórica en la producción granaria, con el consiguiente impacto en la venta al exterior y entrada de divisas.
Por eso ya se habla de un Dólar Soja 3, que se implementaría en mayo, pero que ya muestra un importante nivel del presión hacia el tipo de cambio.
La cuestión inflacionaria y los embates opositores sobre la capacidad de hacer frente a las deudas en pesos, tan agitadas esta semana, corren por otras cuerdas.
Pero esos gráficos aún se están construyendo. En un año de elecciones presidenciales y con ese minuto a minuto de las variables, Sergio Massa le pidió a Alberto que defina si va a ir por su reelección.
Con encuestas en las manos pero, sobre todo con los números calientes de la Economía, Sergio Massa sabe que los 100 metros que separan el Palacio de Hacienda de la Casa Rosada se pueden convertir en un salto o ser la cuadra más larga de su vida.

